Por Steve Gregg*

SINOPSIS

Muchos cristianos hoy leen las Escrituras a través de un paradigma teológico que era desconocido antes del siglo diecinueve. Éste punto de vista, llamado dispensacionalismo, introduce conceptos tales como el rapto pre-tribulacionista y el judaísmo del tercer templo en el milenio. Sin embargo, aun cuando estas innovaciones escatológicas no son las diferencias más importantes entre el dispensacionalismo y la teología cristiana histórica, muchas de ellas no son triviales. La controversia plantea preguntas acerca de la naturaleza del reino de Dios, de la iglesia, y del propio evangelio.

Aunque originalmente fue visto con recelo por muchos cristianos conservadores, el dispensacionalismo adquirió posteriormente un estatus de corriente principal entre los evangélicos, y es visto por muchos como la definición misma del conservadurismo bíblico.

Los puntos de vista de John Nelson Darby, fundador del sistema, han sido propagados a través de Biblias de estudio, exitosas novelas, personalidades de radio y televisión, numerosos institutos Bíblicos y seminarios. El dispensacionalismo se ha convertido en la teología oficial de algunas de las más grandes denominaciones evangélicas americanas. Para algunos, sus presuposiciones han llegado a ser vistas como la base indispensable para la correcta exégesis bíblica. Desde su introducción en 1830, el dispensacionalismo se ha ramificado en más de una variedad.

Al igual que muchos evangélicos americanos, una vez fui un dispensacionalista sin siquiera saberlo. No estaba familiarizado con la etiqueta. Mis profesores no me informaron que me estaban enseñando a interpretar la Biblia a través de una rejilla mental que había sido construida menos de 150 años antes. No tenía ninguna inclinación a investigar los méritos relativos de mi sistema frente a los de cualquier otro- simplemente porque no sabía que había algo que investigar. Tenía la impresión de que la nuestra era la única forma en que gente sensata había visto jamás las Escrituras. En otras palabras, no fui educado, sino adoctrinado.

No fue sino hasta que mis propios estudios de las Escrituras me obligaron a replantearme algunos aspectos de mi teología, que me di cuenta del grado de adoctrinamiento.

DEFINICIÓN Y ORIGEN DEL DISPENSACIONALISMO

El dispensacionalismo es un sistema teológico que enfatiza las formas en que Dios se relaciona distintivamente con la humanidad durante diferentes eras, llamadas dispensaciones. La historia de la humanidad es vista como una sucesión de dispensaciones, cada una definida por un pacto distintivo por el cual Dios une a los hombres a obligaciones específicas relativas a la dispensación particular. Las ramificaciones de estos puntos de vista afectan a una serie de cuestiones teológicas.

Los teólogos cristianos siempre han reconocidos diferentes épocas administrativas en la relación de Dios con la humanidad – como, por ejemplo, las distintas economías inauguradas por la caída, por el éxodo, y por el advenimiento de Cristo, respectivamente. Sin embargo, el sistema conocido como dispensacionalismo no fue formulado antes de 1830. Fue introducido por John Nelson Darby (1800-1882), uno de los primeros líderes del movimiento Plymouth Brethren. A la edad de diecinueve años, cuando todavía era un estudiante en Trinity College en Dublin, Darby llegó a creer que debe haber una futura dispensación en la cual Dios cumplirá literalmente sus promesas veterotestamentarias a la nación de Israel. Él vio esto como una “verdad redescubierta” que se había perdido en las generaciones posteriores a la era apostólica. A partir de esta premisa, surgieron varias innovaciones (que se considerarán más adelante).

La sugerencia de Darby acerca del futuro de Israel no parece teológicamente novedosa para los evangélicos modernos, esto se debe al notable éxito que han disfrutado sus opiniones al captar la imaginación evangélica. Antes de Darby, los teólogos cristianos enseñaron casi unánimemente que las promesas hechas a Israel han encontrado su cumplimiento en Jesucristo. Darby creyó que los antiguos teólogos se habían equivocado al no emplear una teología completamente literalista. En la teología tradicional, muchos pasajes proféticos acerca de Israel y Jerusalén habían sido espiritualizados y aplicados a la Iglesia. De acuerdo con la enseñanza de Darby, tales pasajes deben ser aplicados al Israel étnico, no a la Iglesia.

Como resultado de éste compromiso hermenéutico, los puntos de vista de Darby colocan a Israel, no a la Iglesia, en el centro del interés escatológico de Dios. La Iglesia, por tanto, se dice que comprende un paréntesis, ocupando el tiempo intermedio entre el rechazo de Israel a Cristo, en el siglo primero, y la restauración de Israel a Dios en los últimos tiempos.

El Darbyismo, como a veces es llamado, se hizo popular en los Estados Unidos a través de una variedad de medios de comunicación, entre los cuales estuvo la publicación de la Biblia de referencias Scofield en 1909, cuyas notas, impresas al pie de cada página, proporcionaban explicaciones dispensacionalistas del asociado texto bíblico. Esta publicación tuvo una gran influencia en muchos lectores evangélicos, quienes a menudo leían las notas de Scofield como si tuvieran algún tipo de autoridad canónica debido a su colocación en las páginas de las Escrituras.

Incluso antes de la publicación de la Biblia de referencias Scofield, en el último cuarto del siglo diecinueve, las creencias dispensacionalistas estuvieron siendo diseminadas en los Estados Unidos de América a través del movimiento Bible Conference y numerosos institutos bíblicos, los cuales fueron fundados por América para promover la nueva enseñanza. Entre los que surgieron a finales del siglo XIX, estuvieron The Nyack Bible Institute, The Boston Missionary Training School y The Moody Bible Institute. Más tarde, en 1924, el teólogo dispensacionalista Lewis Sperry Chafer fundó el Dallas Theological Seminary, el cual ha formado muchos de los prominentes radiodifusores, exitosos autores y comentaristas de nuestros días; todos ellos dispensacionalistas.

DISTINTIVOS DEL DISPENSACIONALISMO

Para muchos cristianos, la fascinación con el fin de los tiempos se traduce en fascinación por el Darbyismo. De las controversias que rodean las diversas innovaciones teológicas del dispensacionalismo, las que se discuten más comúnmente son las características escatológicas del sistema – que incluyen la esperanza de una reunificación del pueblo Judío en la tierra de Israel al final de los tiempos, el rapto pretribulacional de la iglesia, y la restauración de las formas Judías de adoración en el templo durante el milenio. La visión futurista del libro de Apocalipsis, que anterior a Darby había sido rechazada por siglos por los  protestantes, también ganó respetabilidad y popularidad entre los evangélicos después de que se casó con el esquema dispensacionalista.

Incluso si su perspectiva escatológica sobre el futuro ha recibido la mayor atención en sermones populares, novelas y películas, el dispensacionalismo no es meramente un programa distintivo para el fin de los tiempos. Muchos aspectos del sistema tienen un mayor impacto en el mensaje cristiano, que su visión de la finalización de la historia mundial. Algunas de las cuestiones afectadas tienen una influencia más práctica en la vida cristiana diaria.

Hermenéutica

Charles Ryrie nos comunica que el principio dispensacionalista de hermenéutica “es la interpretación literal. Esto significa, interpretación que da a cada palabra el mismo significado que tendría en su uso normal”.1

Los dispensacionalistas reconocen, por supuesto, que la mayoría de los conservadores no dispensacionalistas también interpretan literalmente la mayor parte de la Biblia, pero alegan que los no dispensacionalistas inconsistentemente “usan dos métodos de interpretación, el método de espiritualización para la profecía y el método literal para el resto de las Escrituras.”2

Anterior a Darby, era costumbre para los eruditos bíblicos ver muchas de las profecías del Antiguo Testamento referentes a “Israel”, teniendo un cumplimiento espiritual, no literal, en la Iglesia. Los dispensacionalistas dicen que ellos difieren de sus contrapartes no dispensacionalista en esta importante característica, y que sólo ellos toman la Biblia de manera literal consistentemente.

Israel

El dispensacionalismo también toma distancia de la teología cristiana anterior, haciendo una distinción entre los propósitos finales de Dios para Israel y para la Iglesia, respectivamente. La Iglesia e Israel, insisten los dispensacionalistas, no deben confundirse ni mezclarse.

El resultado de este punto de vista, es que cada promesa que Dios hizo a Israel debe ser cumplida literalmente, y no a través de la Iglesia. John Feinberg observa: “Solamente el dispensacionalismo ve claramente un futuro distintivo para el Israel étnico como una nación”.3 Los desarrollos modernos en Medio Oriente – especialmente el restablecimiento de la nación de Israel en 1948 – son vistos a menudo como confirmaciones de las expectativas dispensacionalistas de que Israel está a punto de disfrutar el cumplimiento de las antiguas promesas de Dios a los patriarcas.

En el dispensacionalismo, el propósito del milenio (el cual es concebido a continuación de la segunda venida de Cristo) es llevar a cumplimiento todo lo que Dios ha prometido a Israel en el Antiguo Testamento. Cómo Scofield escribió: “El retorno del Señor a la tierra es para llevar a cabo las profecías aún no cumplidas de reunificación, conversión y establecimiento nacional de Israel en paz y poder bajo el Pacto Davídico”.4

El Reino de Dios y La Iglesia

La carga de la enseñanza de Jesús y los apóstoles en el nuevo testamento es concerniente con la venida y la naturaleza del reino de Dios. Históricamente, los teólogos cristianos enseñaron que Jesús vino como el Rey Davídico, en cumplimiento de las profecías mesiánicas del Antiguo Testamento. En Su primera venida, Él plantó Su reino, comparándolo con una semilla de mostaza y con levadura en una masa. A partir de entonces, Su gobierno comenzó a expandirse y penetrar el mundo a través de la predicación del evangelio. La manifestación de Su reino en la tierra es esa sociedad que reconoce su realeza; la Iglesia de Jesucristo.

Darby creía que las promesas del reino no se cumplieron en el primer advenimiento de Cristo, y que ellas requieren la restauración política de Israel y la coronación del Mesías en el trono físico de David en Jerusalén. Tal reino mesiánico no se materializó en el primer advenimiento de Cristo, dicen ellos, debido al rechazo de los Judíos a su Rey. El reino mesiánico (Davídico), por así decirlo, ha sido aplazado y no será establecido hasta la segunda venida de Cristo y Su reinado milenial.

La Iglesia es vista como un paréntesis entre los advenimientos, a través del cual Dios está atrayendo a Gentiles hacia Él. Cuando la Era de la Iglesia finalice, el rapto ocurrirá, y los tratos de Dios volverán a estar enfocados en preparar a Israel para el reino Davídico. Chafer escribió: “El nuevo propósito de Dios en esta era es visto como el llamamiento de un pueblo celestial (la Iglesia). Ellos… de ninguna manera están relacionados con el terrenal reino Mesiánico de Israel”.5 Según Ryrie: “La Iglesia no es parte de este reino en absoluto”.6

El Evangelio

Según el dispensacionalismo, el evangelio predicado por Jesús fue el evangelio del Reino de Dios y estaba destinado a los Judíos, con la intención de que le aceptaran como su Rey y establecer un reino Davídico político. Según Chafer: “El evangelio del Reino… consistió en una legítima oferta a Israel del prometido reino Davídico terrenal, diseñado especialmente para Israel. Sin embargo, la nación Judía rechazó a su Rey y con Él el Reino”.7

Debido al aplazamiento del reino, una nueva dispensación, la Era de la Iglesia, ha intervenido, introduciendo otro evangelio – “el evangelio de la gracia” – que fue predicado primeramente por Pablo. Según Ryrie: “El apóstol Pablo fue principalmente, aunque no exclusivamente, el instrumento de la revelación de la gracia de Dios para esta dispensación”.8 Es el evangelio de Pablo el cual debemos predicar hoy. Sólo después del arrebatamiento de la iglesia (el cierre de la presente dispensación) el evangelio del reino será revelado nuevamente.

VARIEDADES DE DISPENSACIONALISMO

Los dispensacionalistas contemporáneos no son todos de una misma línea. Ha habido desarrollo dentro del movimiento, dando como resultado tres tipos diferentes de dispensacionalistas.

  1. Dispensacionalismo Clásico (1830-1940s)

Este es el rótulo dado a las primeras formas de pensamiento dispensacionalista, como encontramos en J. N. Darby, C. I. Scofield y Lewis Sperry Chafer. Se dice que Dios tiene dos “Nuevos Pactos”. Un “Nuevo Pacto” se aplica a la Iglesia en el tiempo presente, y otro “Nuevo Pacto” es para Israel, aplicable al futuro reino milenial. Esto reconoce a dos “Pueblos de Dios”, el eterno pueblo “celestial” de Dios, la Iglesia, y el eterno pueblo “terrenal” de Dios, Israel. Un escritor que todavía se aferra al enfoque clásico es Miles Stanford (autor de The Green Letters9).

  1. Dispensacionalismo Revisado (1950-1985)

Una revisión del sistema se encuentra en los escritos de Charles C. Ryrie, John Walvoord, Dwight Pentecost y Charles Feinberg. Estos dispensacionalistas mantienen la visión de la clásica separación de Israel y la Iglesia, pero han abandonado el enfoque de “dos Nuevos Pactos”. En cambio, hay sólo un Nuevo Pacto (futuro), para Israel. La Iglesia no está bajo un pacto específico. El Dispensacionalismo Clásico y Revisado es considerado por muchos como variedades de “Dispensacionalismo Normativo”.10

  1. Dispensacionalismo Progresivo (1985-presente)

Nuevas modificaciones de la teología dispensacional han sido expuestas por Craig A. Blaising, Darrell L. Bock y Robert L. Saucy. Ellos no reconocen una discontinuidad tan marcada entre Israel y la Iglesia como lo hicieron los dispensacionalistas anteriores. Éstos eruditos modifican la idea de un completo aplazamiento del reino Davídico, acercándose a la teología Cristiana tradicional, y reconocen a la Iglesia como el reino Davídico en una “fase inaugurada” de cumplimiento. Se cree ahora que Cristo está reinando en el trono de David desde el cielo y más adelante en un trono físico en la tierra, durante el milenio.

CRÍTICA DEL DISPENSACIONALISMO

Dado que Darby reconoció que su sistema representaba un alejamiento de la teología cristiana histórica, no es de extrañar que, cuando apareció por primera vez, el sistema recibió críticas de aquellos que aún abrazaban esas “verdades históricas” con las cuales las “verdades redescubiertas” de Darby estaban en conflicto. La controversia continúa, ya que muchos aún no creen que las cosas que Darby “redescubrió” eran “verdades” en absoluto.

¿Literalmente?

La “hermenéutica literal” del dispensacionalismo no toma adecuadamente en cuenta que muchas de las profecías del Antiguo Testamento fueron, de hecho, interpretadas no literalmente por los escritores del Nuevo Testamento – un precedente al cual los teólogos cristianos han tomado históricamente como punto de referencia. Aunque los dispensacionalistas acusan a los no dispensacionalistas de inconsistencia en el uso del literalismo, la hermenéutica no dispensacional “no es literal ni espiritual, sino que se rinde al uso, regulación y mejoramiento de la infalible Palabra Escrita (in-scripturated Word).”11

Aunque pretendan usar el literalismo consistentemente, los dispensacionalistas, al igual que todos los demás, ignoran este compromiso cuando enfrentan a consideraciones primordiales. Por ejemplo, todos los dispensacionalistas encuentran una brecha de miles de años entre las “semanas” sesenta y nueve y setenta de Daniel, aunque ciertamente no hay nada en Daniel 9 que, tomado literalmente, requeriría o justificaría eso. Los dispensacionalistas también insertan una brecha de dos mil años en una coma entre dos oraciones en Isaías 61:2. Esta brecha no es sugerida por ninguna lectura literal del texto. Como todos los demás, los dispensacionalistas no creen que Jesús es un “Cordero… que tenía siete cuernos, y siete ojos” literal (Apo. 5:612), ni que el Diablo es literalmente un reptil de siete cabezas (Apo. 12:9), ni que el mundo adorará a un animal salvaje de diez cuernos (Apo. 13:1-4). Un acercamiento estrictamente “literal” al Apocalipsis requeriría tal lectura, pero nadie es tan tonto para insistir en tal “consistencia”.

La forma más precisa de exponer el caso es que todos los intérpretes bíblicos interpretan algunas cosas literalmente, y otras figurativamente. Los dispensacionalistas no son más consistentes que los no dispensacionalistas en la aplicación de una hermenéutica literal – no es necesariamente una crítica. La incongruencia parecería estar en la pretensión del dispensacionalista de diferir de los demás en éste aspecto.

Demasiados “Evangelios”

Los dispensacionalistas postulan dos “evangelios” distintos para dos dispensaciones diferentes. Jesús, dicen ellos, predicó el “evangelio del reino” para Israel (Marcos 1:14), mientras que Pablo predicó el “evangelio de la gracia” a los Gentiles. Un grave defecto en esta sugerencia es que el término “evangelio de la gracia” se encuentra en un solo pasaje de las Escrituras – Hechos 20:24-25 – en el cual Pablo compara este evangelio con su predicación del “reino de Dios”. Los dos evangelios son uno y el mismo. Pablo fue particularmente intolerante con la idea de más de un “evangelio” (por ejemplo, Gal. 1:8-9; 2 Cor. 11:3-4).

El “Reino Davídico”

Cuando vino Jesús, el reino que los Judíos esperaban era un reino Davídico – es decir, un imperio político en el cual uno de los hijos de David gobernaría eternamente desde el trono de David (2 Sam. 7:12-13). El anuncio de Jesús del reino inminente fue entendido por los Judíos en ese sentido, y generó preguntas entre ellos sobre si Él debía, de hecho, ser el anticipado “Hijo de David” (Mat. 12:23).

Los dispensacionalistas clásicos y revisados creen que Jesús realmente vino con esto en mente, y si no fuera por el rechazo de los Judíos a Su oferta, Su venida hubiese resultado en Su reinado sobre el trono literal de David en Jerusalén. Ellos creen que este reino fue pospuesto hasta la segunda venida de Cristo, cuando Jesús se sentará sobre el trono de David durante el milenio.

Las dificultades teológicas que presentan estas proposiciones son significativas. En las Escrituras, los Judíos no rechazaron a Jesús como un Rey político. De hecho, ellos quisieron “tomarlo por la fuerza para hacerle Rey” (Juan 6:15). Fue Él, no los Judíos, quien sofocó tal idea. Su reino, dijo, “no es de este mundo” – no de origen mundano (Juan 18:36). Al hablar con Nicodemo, lo describió como un fenómeno espiritual, el cual no puede ser visto, ni se puede entrar, sino por un renacimiento espiritual (Juan 3:3-5).

Los dispensacionalistas y los no dispensacionalistas están de acuerdo en que es la venida de Jesús la que trae el Reino Davídico. Pero los no dispensacionalistas colocan este cumplimiento en la primera venida de Cristo, y los dispensacionalistas lo colocan en la segunda. ¿Cuál es?

No hay nada en las Escrituras que sugiera que el reino fue o sería pospuesto. Juan el Bautista y Jesús proclamaron que el reino estaba “cerca” (Mat. 3:2; Mar. 1:15), y más tarde Jesús dijo que el reino de Dios “ha llegado a vosotros” (Mat. 12:28) y “está dentro de vosotros” (Lucas 17:21). No se descarriló ni pospuso, sino que vino poderosamente en la persona del Rey Jesús (Hch. 7:7).

Cuando Jesús entró en Jerusalén el Domingo de Ramos, la gente celebró lo que ellos aclamaban cómo “el reino de nuestro padre David que viene en el nombre del Señor” (Mar. 11:10). Claramente, ellos creyeron y declararon que el reino Davídico estaba viniendo en el Mesías Jesús montado sobre un asno (ver Zac. 9:9). Aparentemente, ellos no estaban errados, porque Jesús dijo que si hubieran dejado de decir tales cosas, “las piedras inmediatamente clamarían” (Luc. 19:40). ¡Incluso las rocas sabían que el Rey Davídico estaba cabalgando al poder!

Contrariamente al dispensacionalismo, las promesas Davídicas no pueden ser cumplidas en la segunda venida. La promesa de que un descendiente de David establecería un reino eterno debía tener lugar en un tiempo designado: “cuando tu [David] descanses con tus padres” (2 Sam. 7:12). En otras palabras, esto se cumpliría en un tiempo en que David estuviese muerto y enterrado. Esto encajaría, admirablemente, con el primer advenimiento de Cristo, algo que Pedro no ignoró cuando predicó: “David… que murió y fue sepultado, y su sepulcro está con nosotros hasta el día de hoy” (Hch. 2:29). Así pues, se establecieron condiciones para su cumplimiento. En la segunda venida, David resucitará y ya no estará descansando con sus padres. El cumplimiento en ese momento no encajaría con las palabras de la profecía.

Tanto Pedro como Pablo afirmaron que las promesas hechas a David se habían hecho realidad en la entronización celestial de Cristo (Hch. 2:30-36; 13:33-34). Pablo define el reino como una realidad espiritual (Rom. 14:17) dentro de la cual los cristianos ya han sido “trasladados” (Col. 1:13).

Ningún versículo en las escrituras menciona el fracaso de Cristo en el cumplimiento de Su misión. No hay indicios de que el reino haya sido pospuesto hasta un tiempo posterior.

Israel y la Iglesia

Un mantra frecuentemente repetido en el dispensacionalismo es que “la Iglesia e Israel nunca se confunden en las Escrituras”. Sin embargo, el hecho de que el verdadero Israel (o la verdadera “circuncisión”) no esté vinculado a la etnia, sino que se identifique con los seguidores de Cristo, es declarado inequívocamente por Pablo (Rom. 2:28-29; 9:6; Fil. 3:3), quién también dijo que los verdaderos herederos de las promesas Abrahámicas no son “hijos según la carne” (descendientes étnicos), sino los “hijos de la promesa” (Rom. 9:7-8; Gal.4:23, 30). Para evitar cualquier confusión, Pablo identifica a éstos últimos con sus lectores cristianos – por lo tanto, la Iglesia (Gal. 4:28). Todos los que pertenecen a Cristo están incluidos en la “simiente” de Abraham, y son, por lo tanto, los herederos de las promesas (Gal. 3:29, 4:30-31). En vista de estas cosas, la afirmación del dispensacionalismo de que la iglesia no está nunca unida a Israel es desconcertante.

TODO SE REDUCE A ESTO…

O todos los eruditos cristianos anteriores a 1830 han estado equivocados acerca de las enseñanzas centrales del Nuevo Testamento, o bien los dispensacionalistas están equivocados. Cuando se consideran los méritos bíblicos de cada posición, es necesario discernir si estamos viendo el texto tal como se lee y estaba destinado, o si estamos leyendo el texto a través de una rejilla preferida, suministrada por profesores cuya influencia moldeó primero nuestro pensamiento como cristianos. Simplemente plantear la pregunta, es más de lo que muchos creyentes han hecho. “El primero en presentar su caso parece inocente, hasta que llega la otra parte y lo refuta” (Prov. 18:17).

*Autor de Revelation: Four Views: A Parallel Commentary, y presentador del programa de radio The Narrow Path (www.thenarrowpath.com). Vive en Temecula, California.

___

Originalmente publicado en Christian Research Journal, volumen 35, numero 04 (2012). Para mayor información o para suscribirse a Christian Research Journal ir a: http://www.equip.org/christian-research-journal/. Traducido con autorización. Traducción de Daniel Diaz Romero.

NOTAS

  1. Charles C. Ryrie, Dispensationalism Today(Chicago: Moody, 1965), 86–87.
  2. John Walvoord, The Millennial Kingdom(Grand Rapids: Zondervan, 1983), 63.
  3. John S. Feinberg, “Systems of Discontinuity,” Continuity and Discontinuity: Perspectives on the Relationship between the Old and New Testaments, ed. John S. Feinberg (Wheaton, IL: Crossway, 1988), 83.
  4. I. Scofield, Scofield Reference Bible(New York: Oxford University Press, 1917), 1148 (note on Acts 1:11).
  5. S. Chafer, The Kingdom in History and Prophecy(Philadelphia: Sunday School Times, 1919), 71.
  6. Charles C. Ryrie, Basic Theology(Wheaton, IL: Victor, 1986), 398–99.
  7. Quoted from G. E. Ladd, Crucial Questions about the Kingdom of God(Grand Rapids: Eerdmans, 1952), 50.
  8. Charles C. Ryrie, Dispensationalism(Chicago: Moody, 1995), 56.
  9. Miles J. Stanford, The Complete Green Letters(Grand Rapids: Zondervan, 1983).
  10. Larry Crutchfield, The Origins of Dispensationalism: The Darby Factor(Lanham, MD: University Press of America, 1992), 23–42.
  11. Curtis I. Crenshaw and Grover E. Gunn, Dispensationalism Today, Yesterday, andTomorrow (Memphis: Footstool Publications, 1987), 38.
  12. All Bible quotations are from the New King James Version (Las citas biblicas para esta traducción fueron tomadas principalmente de las versiones Reina-Valera 1960 y Nueva Versión Internacional).

Anuncios