Para algunas personas la Biblia es como un fetiche, o similar a la lectura de un horóscopo. Tendencias que contagian. Es tiempo de renovar nuestra lectura bíblica.

Los cristianos se caracterizan por ser creyentes en la Biblia. Hay muchas personas que se confiesan ser creyentes en la Palabra de Dios.

Hace pocos días tomé un taxi colectivo al centro. Un Nuevo Testamento abierto me hizo pensar que el conductor también era evangélico. Primera desilusión.

El chofer lo tomó, al tiempo que dijo leerlo en alguna ocasión. El Testamento, donado por los Gedeones, era del dueño del colectivo. Estaba abierto en el Salmo 91. Segunda desilusión. Se había transformado en un fetiche para protección contra accidentes.

Encendí la radio. Girando el sintonizador oí al locutor (¿o al agorero?) leer el horóscopo. De inmediato continué buscando en el dial y llegué a un programa cristiano. Estaban leyendo una parte de la Biblia. Terminando el versículo, siguió una breve conversación del locutor con un auditor por teléfono.

Rrrrrrrrring. Una nueva llamada y otro auditor, que también desea que el locutor le lea “un pan de vida”. Un brevísimo texto de la Biblia, desde luego con un tono positivo, sacado de su contexto, y la persona obtuvo su dosis de aliento o tal vez orientación para el día. Me pregunté si la lectura en ambos radios suplía una necesidad similar. Tercera desilusión.

Lectura Fraccionada

El pueblo evangélico necesita urgente y seriamente renovar su forma de leer la Biblia. Necesita aprender a leer la Biblia nuevamente. Para muchos leer la Biblia es leer unos pocos versos, en el mejor de los casos un capitulo al día. Esta forma de leer fraccionada da como resultado un conocimiento de la misma calidad: pobre, fraccionado y superficial.

La división en capítulos y versículos es una herramienta útil, que tiene el propósito de ayudarnos a encontrar con facilidad textos que buscamos. Pero para la lectura regular la división nos hace un flaco favor. Los escritores bíblicos no colocaron los capítulos y versículos, y en consecuencia esa división no es inspirada por Dios. En muchas ocasiones la división de capítulos divide un relato que debe ser leído de corrido. Algo similar sucede con divisiones de versos.

Lectura Corrida

La lectura bíblica en forma fraccionada lleva a hacer interpretaciones erradas, que no concuerdan con lo que quiso decir el autor. Otra de las deficiencias de esta forma de leer es que se pierde el sentido de total de los escritores bíblicos, y por ende temas importantes de la Biblia. También existe el peligro de sistematizar y de dar un énfasis errado en algunos temas. Se “aprovechan” mayormente los textos que parecen positivos y los que son más fáciles de entender, mientras se dejan de lado las advertencias y las amonestaciones y sobre todo los textos que requieren ser releídos varias veces para su mejor comprensión.

Para revertir los efectos negativos de una forma errada de leer la Biblia es necesario comenzar a leer la Biblia de corrido. De principio a fin, libro por libro. En un próximo número de la revista daremos algunas sugerencias sobre cómo leer la Biblia de una manera renovada. Aunque no es necesario esperar hasta entonces para comenzar con la nueva lectura.

“Y el sacerdote Esdras trajo la ley delante de la congregación, así de hombres como de mujeres y de todos los que podían entender, el primer día del mes séptimo.

Y leyó en el libro delante de la plaza que está delante de la puerta de las Aguas, desde el alba hasta el mediodía, en presencia de hombres y mujeres y de todos los que podían entender; y los oídos de todo el pueblo estaban atentos al libro de la ley” (Nehemías 8:2-3)

*Fue misionero de la Iglesia Pentecostal Sueca en Chile por varios años. Pastor, Director del Instituto Bíblico Visión de la Iglesia Villa Dulce en Viña del Mar. Estudió una maestría en Teología en Regent College, Canadá. Actualmente vive en Habo, Suecia, junto a su esposa Ingrid.

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Artículo escrito para la revista Eklessia 21 de la Asamblea de Dios Autónoma del año 2000.

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