Gedeon Freire de Alencar es presbítero de la iglesia Asambleas de Dios Bethesda, en Sao Pablo. Máster en ciencias de la religión de la Universidad Metodista, director pedagógico del Instituto Cristiano de Estudios Contemporáneos. Es miembro de la Asociación Brasilera de Historia de la Religión, asociación de profesores de misiones de Brasil y de la Red de Teólogos y Científicos Sociales del Pentecostalismo en América Latina y El Caribe.

Alencar escribió el libro de tipo sociológico: Protestantismo Tupiniquim: Hipótesis sobre la (no) contribución evangélica a la cultura brasilera (Arte Editorial). En el año 2000, en su maestría en la Universidad Metodista defendió la disertación: Todo poder a los pastores, todo trabajo al pueblo y toda alabanza a Dios. Asamblea de Dios: Origen, implantación y militancia (1911-1946). En esa disertación hace un interesante análisis de la historia de la Asamblea en su primera fase en el Brasil.

En esta divertida entrevista, discutiremos un poco sobre el pentecostalismo (o pentecostalismos) en Brasil.

Entrevistador: ¿Cuál es la importancia de la asamblea de Dios para el pentecostalismo del siglo XXI? Esa denominación todavía consigue influenciar las tendencias pentecostales en Brasil.

Gedeon Alencar: la Asamblea de Dios (AD) es el elemento principal de lo que yo he llamado “matriz pentecostal brasilera” (A propósito, esto es base de mi proyecto de doctorado que no conseguí, por diversas razones, llevar adelante).

Las dos primeras iglesias pentecostales son la AD y la Congregación Cristiana de Brasil (CCB). La Congregación, en las primeras cuatro décadas fundamentales, para su formación, es una iglesia ética – eso no es dicho con mérito o desmérito. Además de ser ultra calvinista (Tal vez más que el propio Calvino): se transformó en una iglesia cerrada. Note: no estoy diciendo que eso es bueno o malo; estoy haciendo una constatación histórica.

Hoy ella (la iglesia) es bien parecida a como lo era años atrás. No cambió casi nada de su modelo original. Eso implica que, por su aislamiento social, no tuvo influencia en la formulación del pentecostalismo brasilero, y mucho menos, en la producción cultural del país.

Ya la AD desde luego se “abrasileró”, a pesar de su liderazgo sueco. Desde los primeros años, el liderazgo de la asamblea fue tomada por nordestinos. La convención de los 30, la primera, es convocada por líderes nordestinos contra la voluntad de los suecos. No estoy inventando ni interpretando, basta leer los registros en el diario La Buena Simiente,  publicados en los años más “calientes” del 28 al 30.

La AD posteriormente, brasilera, nordestina, pobre, simple, periférica, sin dinero ni enlace con el exterior, que en veinte años (no con mucho dinero, TV y política en la mano) alcanza el Brasil – ¡es una iglesia brasileña, hecha por brasileños, y para brasileños!

Una última cosa: todos los demás movimientos, denominaciones e instituciones que se “pentecostalizaron” o se “renovaron” tienen, o tuvieron, alguna influencia del pentecostalismo asambleísta. La costumbre de la salutación “Paz del Señor”, el himnario, el modelo patrimonialista, usos y costumbres, el énfasis evangelístico, la dinámica y participación del pueblo, etc., todas estas cuestiones están presentes en todos los movimientos pentecostales, por más independientes que sean, y son originados en la “matriz pentecostal asambleísta” La AD es la que nunca consiguió capitalizarse en la cima de eso.

E: en su disertación sobre la Asamblea de Dios, se destaca un papel fuerte de la misionera Frida Vingren, esposa del cofundador Gunnar Vingren, en las importantes decisiones eclesiásticas de la denominación naciente. Frida Vingren, como mujer, ¿Podría ser clasificada como un fenómeno inédito en el centenario evangélico brasilero?

G: Frida Vingren es, a mi parecer, la más grande heroína asambleísta y, al mismo tiempo, la mayor injusticia de la historia asambleísta. Solo se habla de Gunnar Vingren y Daniel Berg – típico de una historiografía machista. En 1917, ella sale sola y soltera de Suecia, pasa por los Estados Unidos, y viene al Brasil para casarse con Vingren. Aquí canta, ora, predica, escribe más del 80% del diario Buena Simiente, hace culto a los presos de la cárcel central de Brasil, escribe música y poesía, toca el arpa, escribe actas, en fin, ¡dirige la iglesia! Su marido, desde el primer mes en Brasil, es un hombre enfermo de malaria, y ella quien carga el piano. Es exactamente por eso que ella tiene muchos enemigos – desde los machos cabríos nordestinos que no quieren ser liderados por una mujer, hasta su contemporáneo Samuel Nystron, que estaba contra el liderazgo femenino. En el libro Historia de la convención, publicado por la CPAD, el periodista Silas Daniel, rescata algunas cartas nada amistosas que Nystron y Gunnar intercambiaron.

No es inédito, porque la religión, no solamente el pentecostalismo brasilero, siempre tuvo grandes mujeres. Mas, como siempre, marginalizadas. Incluso hoy es así. Hay una tesis en la PUC sobre las mujeres pentecostales en la que el título dice todo “el silencio que debe ser oído”. Es un trabajo sobre la misoginia de Laura de Aragão, en CEM, es otro primordial: “Escogidas por Dios, rechazadas por los hombres”.

E: Gunnar Vingren no vive mucho para ver el desarrollo de su obra misionera, en su disertación el señor especula que la asamblea de Dios tal vez podría haber tomado “otro rumbo” con los Vingren por más tiempo en la denominación. ¿Cuál sería ese “otro rumbo”?

G: Amigo, yo soy sociólogo, no vidente…

Gunnar Vingren era formado en teología por el Seminario Teológico Sueco de Chicago, estaba a favor del ministerio femenino – su mujer es la prueba de eso. En la década del 20, en RJ, consagra la mujer al diaconado. En su época, las mujeres participaban, no apenas oyendo, sino hablando y dando opiniones en las reuniones de la iglesia. En todas las fotos oficiales de la convención hay mujeres.

Registra en su diario que predicó en la Congregación Cristiana. Y también en esa época tenía manifestaciones de “risa en el espíritu”, de forma que no podía continuar predicando – si todo eso es error o acierto, eso no es problema mío. Pero una vez más aviso: no estoy inventando ni interpretando. Todo está registrado en su libro “Diario de un pionero” y en el diario Buena Simiente. Gunnar no era (como los demás suecos y todo el liderazgo asambleísta), contrario a la enseñanza teológica y la formación en seminarios teológicos; estaba a favor de la mujer en el ministerio; era bien abierto a las demás iglesias de su época; y tenía un pentecostalismo bien “original”.

Estuvo pocos años en el liderazgo, además era un hombre enfermo. Como él mismo dijo “la iglesia está bien liderada por mi mujer y los obreros”, quien lideraba efectivamente era Frida. Se llevó un golpe del liderazgo nordestino en la época de 1930, se fue lejos y murió luego en seguida. Es laureado como héroe actualmente, pero en vida fue voto vencido en todos sus proyectos. La AD dirigida por Gunnar Vingren sería bien diferente de la que se formó. ¿Mejor o peor? No tengo la más mínima idea, pero sí diferente estoy seguro.

  1. ¿Por qué la Asamblea de Dios adoptó un discurso tan ultra conservador en los usos y costumbres? ¿El origen marginalizado “sueco- nordestino” sería una explicación satisfactoria?

G: El “Ethos sueco-nordestino” que Paul Freston desarrolla en su tesis, y yo repito en la mía (Freston fue mi orientador y después participó en la banca de mi defensa de maestría), es una de las mejores explicaciones para esto, pero no es la única.

No necesita recorrer décadas de historia, basta ver el presente. ¿Dónde y cuales iglesias (sean AD o cualquier otra) son conservadoras en usos y costumbres? Apenas -vea, apenas– las regiones pobres y más periféricas. Iglesias en proceso de “aburguesamiento”, de clase media para la cima no consiguen –o no quieren– ser conservadoras. Igualmente, las AD hablan tanto de “preservar la doctrina”, pero se preserva la “doctrina” apenas para los pobres y las iglesias de la periferia. Las iglesias sedes, y de clase media, no tienen “doctrina” que las asegure. Por lo tanto, en ese proceso la AD no está sola; eso acontece, y aconteció con todas las demás iglesias. Aunque algunos quieran ligar el hecho de “usos y costumbres” a la acción del Espíritu Santo, lo lamento, pero eso dicen respecto de las cuestiones económicas.

  1. Estudiosos como Bernardo Campos, Paul Freston y Robinson Cavalcanti defienden la tesis de que existe una “pentecostalización” de las iglesias históricas y una “historización” de las iglesias pentecostales clásicas o de primera ola. ¿Cuáles son las implicaciones de ese fenómeno para el mundo protestante’

G: Sí, eso es visible. El pentecostalismo en Brasil va a tener cien años, por lo tanto, hay historia. “Se historió”. El fenómeno religioso es dinámico y, para mal o bien, cíclico. Prácticas religiosas que eran “pentecostales” en años pasados o décadas, se hicieron tradicionales.

Además, se habla del pentecostalismo como fenómeno típico del siglo XX, pero mucho de eso ya aconteció en siglos pasados en avivamientos, en movimientos de santidad, en la historia de “santos” o “herejes” medievales.

El mundo protestante siempre se va a “renovar” y/o a “tradicionalizar” a pesar de todos.

  1. como sociólogo, ¿Cuáles aspectos del pentecostalismo todavía faltan por ser explorados por los estudios sociales, especialmente por la ciencia de la religión?

G: Tenemos muchos trabajos hoy sobre el fenómeno pentecostal en la actualidad, pero todavía falta una delimitación de la “matriz pentecostal” (de ahí mi proyecto de doctorado). Ahora el universo pentecostal hoy es amplio, plural, pintoresco y lleno de novedades, por lo que siempre habrá alguna cosa para ser explorada. Como un juguete en la sala de clase: el fenómeno religioso es tan original, que de tedio la gente no muere.   

  1. como conocedor del pentecostalismo latino, cuales son las principales diferencias entre los pentecostales brasileros y los demás carismáticos de este subcontinente.

G: Voy a indicar apenas dos singularidades del pentecostalismo brasilero. En un congreso de sociología en Costa Rica, me llevé un susto cuando conocí a un pastor asambleísta peruano, uno de los más importantes, que era también el principal líder ecuménico en su país. El asambleísmo ecuménico es escaso en Brasil, pero no en América Latina.

La AD en América Latina, fue fundada y financiada por la AD de los EE. UU. (Distinto a la AD en Brasil de origen sueco), por lo tanto, la AD latina de habla española es congregacional, como lo es la AD americana, ¿Cuál AD brasilera es, estrictamente hablando, congregacional?

Yo particularmente, no conozco ninguna.                

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Originalmente publicado en Teología Pentecostal, 2009. Traducido con autorización. Traducción de Juan David Palacios.

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