Por Patrick Bornhardt*

En el presente texto se busca perfilar y compartir dos declaraciones de importancia fundamental para comprender el pentecostalismo en Alemania.

Las declaraciones de Berlín (Berliner Erklärung) y de Mülheim (Mülheimer Antworterklärung) de 1909 marcaron el quiebre entre el movimiento pentecostal y la Iglesia Estatal Evangélica de las Antiguas Provincias de Prusia, hoy parte de la Iglesia Evangélica de Alemania (Evangelische Kirche in Deutschland – EKD), que se forma como tal en 1948 y es la comunión de las Iglesias Evangélicas Regionales vinculadas al Estado[1] de Alemania. La mayoría de sus miembros son luteranos (52%) y protestantes de iglesias unidas (47%), con una minoría de reformados (1%)[2]. Las Iglesias en territorio prusiano son Iglesias unidas y, entre otras cosas, el Pietismo fue importante para unir ahí a luteranos y calvinistas.

La declaración de Berlín fue firmada por líderes de la asociación comunitaria de Gnadau (Gnadauer Gemeinschaftsverband) y de la Alianza Evangélica Alemana (Deutschen Evangelischen Allianz – DEA) y declaran que el así llamado movimiento pentecostal viene “de abajo”. Expresan que ya no reconocen el ministerio del pastor Jonathan Paul (1853-1931), a quien señalan como el principal líder del movimiento pentecostal en Alemania, y llaman a todos los hermanos a alejarse de este movimiento pentecostal.

La asociación de Gnadau es hasta el día de hoy la asociación más grande de grupos pietistas dentro de la EKD. Sus inicios se remontan al año 1888 en Gnadau, un asentamiento moravo cerca de Magdeburg, con la primera “Conferencia Pentecostal” (Pfingskonferenz). La palabra “Pfingst” es la misma que se usa para referirse a los pentecostales (Pfingstler), pero en el siglo XIX tenía otra connotación. De todas formas, los dones del Espíritu Santo, así como hoy se entienden entre pentecostales y carismáticos, no han estado ausentes dentro de los cuatro siglos de Pietismo.

La Alianza Evangélica Alemana es la expresión alemana de la Alianza Evangélica Europea (European Evangelical Alliance – EEA) y de la Alianza Evangélica Mundial (World Evangelical Alliance – WEA). Actualmente asocia alrededor de 1.100 alianzas locales que agrupan a cristianos de diferentes Iglesias, sean de la EKD o de Iglesias Evangélicas Libres (bautistas principalmente, pero en general Iglesias Evangélicas que no son parte de la EKD ni tienen mayor relación con el Estado). En Alemania igual suelen considerar estos grupos de la Alianza dentro del Pietismo. La Alianza Evangélica Alemana tiene una estrecha relación con la asociación de Gnadau.

Los inicios de la asociación de Mülheim (Mülheimer Verband) se remontan al año 1905 con el avivamiento espiritual en Mülheim del Ruhr. Este se llevó a cabo en el trabajo conjunto de laicos y pastores de la Iglesia Regional y de otras comunidades e Iglesias Libres, estando el pastor Jonathan Paul entre sus iniciadores. Esta asociación responde a la declaración de Berlín con la declaración de Mülheim, transparentando su postura pentecostal y expresando la intención de seguir en comunión. Sin embargo, los caminos se separan irremediablemente y se genera una clara distinción entre el movimiento pietista y el pentecostal. La asociación de Mülheim formó en 1913 su propia estructura organizacional.

Al final encontrarán la traducción de las 2 declaraciones[3]:

  • LA DECLARACIÓN DE BERLÍN (1909)
  • LA DECLARACIÓN DE MÜLHEIM (1909)

En la segunda parte se entregará la traducción de otras 2 declaraciones luego de 100 años.

En esta primera parte me pareció relevante indicar nada más el contexto que llevó a que en Alemania, país predominantemente luterano, el pentecostalismo surgiera de una Iglesia Regional y no de una Iglesia Metodista ni de una Iglesia Presbiteriana. ¡Como un luterano de ascendencia alemana, me resulta especialmente llamativo! El quiebre fue de un movimiento de renovación dentro de otro movimiento de renovación. En las declaraciones no vemos argumentos racionalistas, como se pueden ver en los casos chilenos y estadounidenses, sino que constatamos todo un proceso para discernir hacia dónde sopla el Espíritu Santo, llamando a la conversión y a la piadosa espera de la segunda venida del Señor. También veo preocupaciones típicamente luteranas, como lo es la naturaleza pecadora del humano, la justificación por Cristo solamente, el orden y la dependencia de las Sagradas Escrituras únicamente.

¿PENTECOSTALISMO Y PIE… QUÉ?

¿Qué es el Pietismo? Es un movimiento de renovación que surge dentro del luteranismo alemán en el siglo XVII, cuando la Iglesia y la ortodoxia luterana se agotaban en disputas, descuidando la piedad, la moral y la edificación de los fieles. Se suele considerar la Pia Desideria (1675)[4] de Philipp Jacob Spener (1635-1705) como el texto programático y fundador del Pietismo. Spener rescataba principalmente el trabajo de los luteranos Johann Dannhauer (1603-1666), Johann Arndt (1555-1621) y del mismo Martin Lutero (1483-1546). El trabajo de Arndt se basa en místicos como Johannes Tauler (+-1300-1361) y Maestro Eckhart (1260-1328). También cabe mencionar la influencia puritana en Spener.

Tal vez también interese leer Recuperar el Pietismo, artículo de Roger E. Olson que Pensamiento Pentecostal tradujo en diciembre de 2016 para ustedes.

LA DECLARACIÓN DE BERLÍN (1909)

(BERLINER ERKLÄRUNG)

Los hermanos firmantes levantan su voz como advertencia contra el llamado movimiento pentecostal (Pfingstbewegung).

  1. Luego de un análisis serio y conjunto de material extenso y fiable, hemos llegado a las siguientes conclusiones ante el Señor:
    1. El movimiento está inseparablemente relacionado con el movimiento de Los Angeles – Christiana – Hamburg – Großalmorade. Los intentos por desmentir esta relación fracasan ante los hechos presentes.
    2. El llamado movimiento pentecostal no viene de arriba, sino que de abajo. Tiene muchas manifestaciones en común con el espiritismo. En él actúan demonios que, enviados con astucia por Satán, mezclan la mentira con la verdad para seducir a los hijos de Dios. En muchos casos se ha probado que los llamados “dotados del Espíritu” estaban poseídos.
    3. Ante la convicción de que este movimiento viene de abajo, no nos puede quitar el sueño la confianza y devoción de algunos hermanos puntuales que lo lideran. Tampoco nos pueden quitar el sueño las sanaciones, lenguas, profecías, etc. que acompañan este movimiento. Estas señales han estado frecuentemente relacionadas con otros movimientos similares, como es el caso del Irvingianismo[5], la ciencia cristiana (christlichen Wissenschaft o Christian Science) y el espiritismo.
    4. En este movimiento el espíritu presenta poder con efectos espirituales y corporales, no obstante es un falso espíritu. Él mismo se ha desacreditado como tal. En las reuniones arremeten desagradables manifestaciones tales como desmayos, tiritones, gritos, risas fuertes y repugnantes, entre otras. Dejamos a vuestro juicio cuánto de aquello es demoniaco y cuánto es histérico o psicológico. Tales manifestaciones no son obra de Dios.
    5. El espíritu de este movimiento se pasea por la Palabra de Dios, pero en el fondo es impulsado por las así llamadas “profecías”. Ver 2Cro.18:18-22. En realidad en estas profecías hay un gran peligro. No solo resultan en evidentes contradicciones, sino que allá y acá ponen a hermanos y a todo su trabajo en una esclavizante dependencia de estos “mensajes”. En la forma de su transmisión se igualan a los mensajes de médiums espiritistas. Los transmisores son generalmente mujeres. Esto ha llevado a que en distintos puntos del movimiento sean mujeres y señoritas las que lideran y están en el centro del trabajo, aún en contra de las claras instrucciones de la Biblia.
  1. Es imposible reconocer un movimiento de este tipo como regalo de Dios. Naturalmente, la proclamación de la Palabra de Dios en sus reuniones, con su propio e inherente poder, puede dar frutos. Hermanos poco experimentados se dejan engañar por tales bendiciones de la Palabra de Dios. Pero estas no niegan el carácter engañador del movimiento entero. Ver 2Cor.11:3-4,14.
  1. El pueblo de Dios en Alemania tiene motivos para arrodillarse e inclinarse quebrantado hasta el suelo, por la recepción que ha encontrado este movimiento. Bajo esta culpa, nos oponemos todos a nuestras deficiencias y omisiones, especialmente en la oración de intercesión. La poca comprensión y fundamento bíblico, la falta de santa seriedad y vigilancia, la concepción superficial de pecado y gracia, la concepción superficial de conversión y nuevo nacimiento, la interpretación arbitraria de la Biblia, el apetito por nuevos y emocionantes fenómenos, la tendencia a la exageración y, por sobre todo, la auto exaltación. Todas estas cosas allanaron el camino para este movimiento.
  2. Particularmente funesta se ha vuelto la enseñanza no bíblica del así llamado “corazón limpio” en muchos círculos, especialmente en el así llamado movimiento pentecostal. Se trata del error de creer que “el pecado que mora en mí” ha sido erradicado en un cristiano perdonado y santo. Nos mantenemos firmemente en la verdad de que el Señor quiere y puede guardar a los suyos de ciertos tropiezos y caídas (1.Tes.5:23; Jud.24-25; Hebr.13:21), y que estos mismos tienen poder, mediante el Espíritu Santo, de dominar el pecado. Pero no existe persona en la tierra que reciba tal corazón puro, que incluso en la preservación constante regalada por Dios, vaya más allá de tener que decir con Pablo: “Porque aunque de nada tengo mala conciencia, no por eso soy justificado”. El cristiano perdonado por Dios igual tiene que arrodillarse ante este Dios, que es el único Señor sobre la verdadera condición del corazón. Ver 1Cor.4:4. “Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros.” (1Jn.1:8)
    Es verdad que el que cree en Cristo recibe un corazón sin manchas y purificado. Pero la herejía de que el corazón en sí mismo puede alcanzar una condición sin pecado, ya ha llevado a muchos hijos de Dios a la maldición de la falsedad sobre el pecado, engañándolos con respecto al pecado, que sigue ahí en su pensamiento, en su omisión o al no corresponder a las altas expectativas de los mandamientos de Dios en sus vidas. No se puede exhortar lo suficiente para preservar del pecado a un ojo, si este está enturbiado por una santidad hecha por el hombre o por una doctrina imaginaria sobre la erradicación de la naturaleza pecadora. La falta de quebranto por los propios pecados cierra el camino a nuevas bendiciones y lleva bajo la influencia del enemigo. Hay tristes casos presentes que demuestran que donde se cree haber alcanzado una condición de impecabilidad, el creyente puede llegar al punto en que ya no puede admitir, y mucho menos confesar, un error. Una consecuencia aún más triste de la falsa enseñanza sobre la santidad, es aquella que denigra la vida conyugal bíblica y divinamente ordenada, poniéndose en algunos lugares la relación marital entre hombre y mujer como incompatible con la verdadera santificación. Ver Gen.1:28 y Ef.5:31.
  1. El pastor Paul es el líder público del llamado movimiento pentecostal en Alemania. Así mismo, él es el principal sostenedor de las enseñanzas anti bíblicas recién rechazadas. Lo amamos como hermano y deseamos servirle en verdad, así como a la multitud de quienes le siguen. Lamentamos tener que posicionarnos públicamente en contra de él. No han faltado los debates y exhortaciones en círculos de hermanos, tanto amplios como limitados. Luego de que todo fracasó debemos, por su propio bien y el de la causa de Dios, expresar lo siguiente: No podemos, los hermanos aquí firmantes, seguir reconociéndole como líder e instructor de la comunidad de Jesús. Decimos esto en el amor, en la fe y la esperanza de la gracia restauradora de Dios.
  2. Creemos que se ha dado solo un Pentecostés (Hch.2). Creemos en el Espíritu Santo, que se mantiene en la comunidad de Jesús eternamente (Jn.14:16). Tenemos claro que la comunidad de Dios ha requerido siempre de nuevo la manifestación del Espíritu Santo, y la requiere. A cada individuo se le aplica la interpelación hecha a los apóstoles: “sed llenos del Espíritu Santo!” (Ef.5:18). El camino para aquello es y sigue siendo plena comunión con el Señor crucificado, resucitado y ascendido. En Él mora y se encarna la llenura del Espíritu Santo, del cual tomamos gracia sobre gracia. No esperamos un nuevo Pentecostés, sino que esperamos la segunda venida del Señor.

Pedimos a través de la presente a todos nuestros hermanos por el Señor y por el bien de su causa, que frustra la obra de Satán: ¡Manténganse lejos de este movimiento! Y aquél entre ustedes que se deja lleva por el poder de este espíritu, que se separe y pida al Señor por su perdón y liberación. No se desalienten en las batallas, sino serán menos los que puedan sobrellevarlas. Satán no dejará su señorío por un bajo precio. Pero estén seguros: ¡El Señor vence! Él ya ha liberado a algunos y les dará la verdadera armadura espiritual.

En estos tiempos difíciles, nuestra confianza está firme en esto: ¡El pueblo de Dios saldrá bendecido de estas batallas! También ustedes, queridos hermanos, pueden decir que están conmocionados por los hechos presentados por nuestras palabras. El Señor iluminará a los simples y humildes y los fortalecerá y preservará.

Nos encomendamos a Jesús, el Príncipe de los pastores. Cuando se le dé al Señor y a su Palabra el debido espacio en el corazón, perfeccionará Él la obra que su Espíritu ha comenzado con abundante gracia en Alemania hasta llegar a su glorioso destino, conforme a la voluntad de Dios. Nos encomendamos a Aquél que dice: “mandadme acerca de mis hijos, y acerca de la obra de mis manos.” (Is.45:11)

Berlín, 15 de septiembre de 1909.

Firman: Bähren, Hannover; Bartsch, Charlottenburg; Blecher; A.Dallmeyer; Broda, Gelsenkirchen; Dolman; Engel, Neurode; Evers, Frank, Hamburg; Grote, Oberfischbach; Hermann, Berlin; Heydorn; Huhn, Freienwalde; Ihloff; Jörn, Berlin; Kmitta; Knippel; Köhler, Berlin; Graf Korff; Kühn, Gr.Lichterfelde; Lammert, Berlin; Lohe; K. Mascher; Fr. Mascher, Lehe; Meister, Waldenburg; Merten, Elberfeld; Michaelis; von Patow; Rohrbach; von Rothkirch; Rudersdorf, Düsseldorf; Ruprecht, Herischdorf; Sartorius; Scharwächter; Schiefer, Neukirchen; Schopf, Witten; Schrenk; Schütz, Berlin; Schütz, Rawitsch; Seitz; Simoleit, Berlin; Stockmayer; v.Tiele-Winckler; Thiemann, von Tresckow; v. Thümmler; M.Urban; Urbschat, Hela; Vasel; v. Viebahn; Wächter, Frankfurt; Wallraff, Berlin; Warns, Berlin; Wittekindt; Wüsten, Görlitz; v. Zastrow, Gr. Breesen. Los consentimientos se hicieron llegar a Wittekindt en Wernigerode.

LA DECLARACIÓN DE MÜLHEIM (1909)

(MÜLHEIMER ERKLÄRUNG)

Luego de que se nos hiciera llegar la declaración de los hermanos reunidos en Berlín el 15 de septiembre en contra del llamado movimiento pentecostal, nos vemos obligados a aclarar nuestra propia postura al respecto.

Ante todo es necesario enfatizar que nos sabemos plenamente unidos con los queridos hermanos en el amor de Jesús, nuestra cabeza común. Queremos ser solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz. Por eso está muy lejos de nuestro querer el formar alguna especie de separación o división en la comunidad de Dios. Al contrario, es para nosotros una profunda necesidad mantener relaciones fraternas con todo el pueblo de Dios.

En cuanto a la declaración misma, consideramos lo siguiente:

  1. Damos gracias al Señor por el actual mover del Espíritu. Lo vemos como el comienzo de la respuesta divina a años de oración fiel por un avivamiento de nivel mundial. Reconocemos en esto un don de arriba y no de abajo.
    ¿Qué es lo característico y la fuerza que guía este movimiento? Es el amor hacia Jesús y el deseo que Él haga valer sus derechos completa y plenamente en, sobre y a través de nosotros. No queremos otra cosa más que Él sea glorificado. El fin de este movimiento es que la sangre de Jesús demuestre su poder a través de una redención completa, y que el Espíritu Santo gane en espacio y señorío y nos prepare para la venida del Señor.
    Queremos señalar uno a uno que en este movimiento evidentemente no todo es divino, sino que también psicológico, humano y en algunas circunstancias también demoníaco. Es un fenómeno que se da en todo despertar.
    En cuanto a lo que mencionan como “poder con efectos corporales”, estamos lejos de señalar sin distinciones que todo es obra del Señor. No por eso son de origen demoniaco. Depende mucho de cómo el recipiente se comporte ante la acción de Espíritu Santo en él. La persona no es una máquina. Puede resistirse por su propia disposición interior al Espíritu Santo, o tal vez buscar ayuda de forma carnal y formar así una mala mezcla entre lo divino y lo humano, cuestión que efectivamente ha sido causa de tropiezo.
    Por otra parte, tampoco queremos olvidar que también en las Sagradas Escrituras se mencionan llamativas manifestaciones corporales. Cuando en Jerusalén los 120 fueron llenos del Espíritu Santo, sin duda que se pudo observar en ellos manifestaciones llamativas, como en el versículo 33: “esto que vosotros veis y oís”. El mero hablar en lenguas extranjeras no podría haber causado la apariencia de ebriedad. Así mismo dice Pablo en 1Cor.14:23, que el hablar en lenguas podría causar una impresión chocante en los indoctos. En ninguno de estos pasajes ve la Sagrada Escritura el trabajo de un espíritu extraño.
    Acá y allá han hecho la particular objeción de que se han enterado de falsas profecías, así llamadas por ustedes. Es de hecho un punto que por nuestra inexperiencia en esta materia, tenemos aún mucho que aprender. Pero el Espíritu Santo tampoco nos dejará al respecto sin consejo ni esclarecimiento.
    En este punto es muy instructiva la experiencia del apóstol Pablo en su último viaje a Jerusalén. Ver Hech.20:21-21:14. Él siente, ligado en el Espíritu, que debe viajar a Jerusalén, a pesar de que el Espíritu le haya dado testimonio en todas las ciudades que ahí le esperan prisiones y tribulaciones. Pero en Tiro le dicen algunos discípulos por el Espíritu, que no subiese a Jerusalén (21:4), y en Cesarea Agabo le profetiza que en Jerusalén será atado y le entregarán en manos de gentiles (v.10-11). ¿Qué habría tenido que hacer Pablo con estas profecías aparentemente contradictorias, si no hubiese contado con la posibilidad de que los profetas igual pueden errar? Habría tenido que señalar a uno o a otro como falso profeta y tratarlo de la forma correspondiente. Pero no leemos que a partir de esto Pablo piense que algún espíritu de mentira les haya poseído, sino que actúa conforme al consejo que él nos da en Rom.12:7; 1Tes.5:20-21 y 1Cor.14:29: No menosprecia lo que sus hermanos le dicen con la mejor intención, sino que examina sus profecías para reconocer cuál es la voluntad de Dios para con él.
    1Reyes 13 en un ejemplo característico de que los profetas erran y que pueden hacer malas cosas, donde el anónimo profeta primero miente (v.18) y luego da a lugar una verdadera profecía divina (v.20ss)
    Recordemos también a Natán (2Sam.7). Primero, cuando David le revela sus planes de construir una casa para el Señor, Natán asiente completamente. Pero después en la noche le vino Palabra del Señor que decía completamente lo contrario.
    De tales acontecimientos vemos que debemos diferenciar con cuidado entre lo que Dios da un profeta por su Espíritu, y lo que sale del profeta a partir sus mismos pensamientos pudiendo hacer interferencia. Esto también señala lo que dice Pablo en 1Cor.14:32. ¿Quién está detrás de la palabra de profecía? Evidentemente el espíritu del profeta. Dios no realiza profecías en las que el profeta sea una mera máquina, sino que utiliza el espíritu del profeta. Lo que hay que entender por este “espíritu del profeta”, proviene del versículo 14. Ahí Pablo hace la diferencia, conforme a la traducción de Lutero, entre el Sinn y el Geist de una persona[6]. Bajo Sinn entiende él lo consciente y bajo Geist entiende la vida intelectual inconsciente[7]. Es bajo esta inconsciente vida intelectual (también llamado modernamente “subconsciente”) que Dios pone los dones de hablar en lenguas y de profecía. Estos dones son divinos, tesoros que nos son confiados. Para su correcto uso solo deben aplicarse cuando el Espíritu Santo lo ordena y dirige desde arriba. Sin embargo, existe una relación natural entre nuestra vida intelectual consciente y la inconsciente a través de nuestra personalidad. Aquello que en nuestra vida intelectual consciente pensamos y deseamos impacta, sin que nos demos cuenta, en la vida intelectual inconsciente. De ahí viene que el profeta pueda ser influenciado por su mismo “espíritu”. A esto se refiere Pablo cuando dice que los espíritus de los profetas están sujetos a los profetas.
    Si mantenemos esta dirección con firmeza, llegamos a lo siguiente: si el Espíritu Santo puede tomar y dominar completamente a los profetas desde arriba, confiará él un mensaje divino que se pose en su vida intelectual inconsciente, que será profetizada por él. De esto se deriva si alguien armado con el don de profecía depende únicamente del Espíritu Santo o no. Con esto se aclara el suceso antes mencionado de Hch.21:4, cuando unos hermanos le dicen a Pablo por el Espíritu que no debía viajar a Jerusalén. Evidentemente recibieron algo correcto de Dios, que le vendrían tribulaciones y prisión, pero como en sus pensamientos no podían concebir que Pablo debía ser capturado, no reprodujeron el mensaje de forma puramente divina, sino que del deseo en su vida intelectual consciente de mantener al apóstol nació el pensamiento de que Pablo no debía viajar a Jerusalén. De esta forma se explican algunos de los angustiosos sucesos que ocurrieron dentro del campo de las falsas profecías. Estamos lejos de reconocer a priori toda profecía de quien esté bautizado en el Espíritu como completamente divina, sino que más bien las probamos conforme a la dirección bíblica ya mencionada. De esto se deriva que no le podamos dar tal valor a las profecías, que hagamos depender de ellas toda una obra del reino de Dios. Al contrario, señalaremos esto como un error ahí donde lo veamos. Además, hemos de tener presente que el contenido de una profecía debe ser a la comunidad para edificación, exhortación y consolación, conforme a la regla de 1Cor.14:3.
    Resumiendo, vemos que el peligro del efecto humano estaría en primera línea y que la influencia demoníaca recién podría estar en una segunda línea. No es fácil adscribirse el derecho de sospechar, con base bíblica, que si una profecía se da con algún tipo de error es por la acción de un demonio. No queremos negar rotundamente la mención que hacen aquí y allá sobre posesiones. Pero ahí donde esto haya ocurrido, que se informen causas de peso por cada caso, para dar oportunidad a la liberación.
    De todas formas, podemos humildemente dar gracias a Dios de que podamos dar testimonio que en este movimiento pentecostal nos encontramos en la línea de lo señalado en Mc.16:17ss: “Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán.”
  1. Respecto a lo que se nos imputa como herejía, relacionada al “corazón limpio”, podemos decir que están equivocados algunos de los puntos en que explican la enseñanza del pastor Paul. Ahí se dice que “el que cree en Cristo recibe un corazón sin manchas y purificado”, pero que la herejía del pastor Paul sería “que el corazón en sí mismo puede alcanzar una condición sin pecado”. En realidad el pastor Paul siempre ha insistido con fuerza, verbalmente y por escrito, que uno solo es purificado en Cristo y no en sí mismo. Cualquiera que lo conozca un poco más de cerca lo sabe. Se ha opuesto explícitamente a la expresión “impecabilidad” que se ha presentado, precisamente porque ha querido eliminar la idea de que uno pudiera, separado de Cristo, ser liberado del pecado y que ya no le sea posible caer en pecado.
    También se dijo en la declaración que habían tratado sin éxito con el pastor Paul, cuando precisamente en estas reuniones se esforzó por enfatizar que aún alguien santificado en Cristo puede ser arrastrado por el pecado una y otra vez, si no se mantiene en Cristo. Solo tenemos seguridad hasta el final bajo la constante cobertura de su sangre. Los hermanos se han hecho culpables con su descripción de un claro error y estaremos cordialmente agradecidos si hacen la corrección. El pastor Paul no ha enseñado nada más que lo mismo que dice la declaración, esto es que “el que cree en Cristo recibe un corazón sin manchas y purificado”.
    Igual de errónea es la forma en que presentan la visión del pastor Paul sobre la vida conyugal, como lo podrán constatar inmediatamente en las exposiciones impresas sobre santificación. Lo único que ahí ha señalado es que tampoco en la vida matrimonial se ha de vivir en la carne, sino que hay que mantenerse bajo la dirección del Espíritu Santo. Tampoco somos conscientes de que en alguno de nuestros círculos se haya presentado la falsa comprensión ya señalada. Si así fuera, tampoco podríamos aprobarla.
  2. En aras de la verdad debemos señalar que muchos de los males atribuidos al movimiento pentecostal no se basan precisamente en pruebas ni en “material extenso y fiable”, sino que en falsos rumores, malentendidos o descripciones unilaterales que muchas veces son falsas.
    Particularmente impertinentes son los errores que se dieron al tratar de probar, con métodos completamente inadecuados, los espíritus de los hermanos equipados con dones. Como con médiums espiritistas, han sospechado y abordado un “espíritu”, cuando se trataba de dones espirituales despertados por el Espíritu Santo en lo más profundo de su vida intelectual (Geisteslebens). Entonces, es muy comprensible que los hermanos probados, en la sencillez de su fe, fueran confundidos. No debe atribuirse la confusión causada por tales métodos poco bíblicos al movimiento pentecostal, sino que a la ignorancia humana.

Con la presente confesamos libre y abiertamente, que el Espíritu que nos anima con don de lenguas, profecías y otros dones espirituales confiesa, conforme a 1Jn.4:2 y 1Cor.12:3, que Jesucristo ha venido en carne y que es el Señor, a quien servimos con todo el corazón, y que el uso de los dones que nos da son solo para su gloria.

Esta consciencia es la que nos da fuerza y gozosa confianza, aún en medio de la grave circunstancia en la que nos ha puesto la declaración de nuestros hermanos, para traerle a Él, nuestra cabeza glorificada, cada una de las ofrendas en el camino en el que nos sabemos dirigidos por Él.

*Miembro de la Iglesia Evangélica Luterana en Concepción, Chile. Estudiante de Teología en la Comunidad Evangélica Teológica de Chile. Autor en el blog personal Protesta y Fe.

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Notas

[1] Si bien Alemania es hoy un Estado laico, mantiene estrechas relaciones con sus 2 Iglesias principales: La Iglesia Católica Romana y la Iglesia Evangélica Alemana (EKD). Ambas son financiadas con los impuestos de aquellos ciudadanos que en el municipio dicen ser católicos o evangélicos, respectivamente. Ambas Iglesias, junto a otras Iglesias reconocidas por el Estado, cooperan en el Grupo de Trabajo de las Iglesias Cristianas (ACK). La EKD cuenta con unos 25 millones de miembros en unas 16.000 comunidades, con lo que abarca la mayor parte de los cristianos evangélicos de Alemania. Todo esto conforme al sitio web de las embajadas alemanas. También es importante considerar que ser “evangélico” (evangelisch) en Alemania significa simplemente ser luterano o protestante. La mayoría de esos “evangélicos” no son “evangelicales” (evangelikal).

[2] Porcentajes conforme a la cantidad de miembros señaladas en “Lutheran-Reformed-United. A Pocket Guide to the Denominational Lanscape in Germany”, donde también se reseñan las raíces y relaciones históricas entre luteranos, reformados y protestantes-unidos en Alemania.

[3] La traducción busca ser fiel al contenido de las declaraciones, pero el sofisticado estilo de redacción fue simplificado. Las declaraciones fueron traducidas de las versiones disponibles en el sitio web del Equipo Interdisciplinario sobre Movimiento Pentecostal (Interdisziplinärer Arbeitskreis Pfingsbewegung): https://www.glopent.net/iak-pfingstbewegung/Members/GerhardBially/berliner-erklaerung

[4] El título completo era “PIA DESIDERIA oder Herzliches Verlangen nach gottgefälliger Besserung der wahren evangelischen Kirche”, que traducido es “DESEOS PIADOSOS o Sincero deseo de un mejoramiento agradable a Dios de la verdadera Iglesia evangélica, juntamente con algunas propuestas cristianas simples, tendientes a ello”.

[5] Para saber más sobre este grupo religioso fundado en Inglaterra por Edward Irving en 1830, recomiendo leer el artículo en la enciclopedia de la Iglesia Evangélica Pueblo Nuevo. Irving se separa de la Iglesia Presbiteriana y forma la llamada “Iglesia Católica Apostólica”. Es fácil ver el símil que este movimiento tiene con lo que hoy conocemos como movimiento apostólico-profético. El Irvingianismo se propagó por Europa y el Neoirvingianismo tuvo su centro en Hamburg, Alemania.

[6] RVR1960 traduce “entendimiento” y “espíritu”, aunque Sinn se suele traducir más bien como “sentido” o “sensibilidad” y Geist puede significar “espíritu” o “mente”

[7] “Geistesleben” podría ser “vida espiritual” o “vida intelectual”, pero como luego lo relaciona al subconsciente, a los pensamientos y a los deseos (que son cosas de la mente), comprendo que “vida intelectual” sería más apropiado. Este uso de la palabra Geist igual nos habla de cuánta relación tiene para los alemanes lo espiritual con lo intelectual, que para Lutero se refleja al enfatizar que la principal acción del Espíritu Santo es a través de la lectura de la Biblia, para que podamos entenderla y conocer a Jesucristo en ella.

[8] Chr. Krust, presidente por largos años de la más antigua Iglesia pentecostal (de la así llamada línea de Mülheim, pues la principal sede está en Mülheim del Ruhr) llama a esta respuesta una “manifestación”, pues se hizo pública en la “III conferencia del movimiento pentecostal” en 1909,  Mülheim. (Krust, Christian Hugo: 50 Jahre Deutsche Pfingstbewegung Mühlheimer Richtung. Altdorf bei Nürnberg: Missionsbuchhandlung Pranz, 1958. S. 72.) Los firmantes no son nombrados. Fueron los líderes espirituales del movimiento y la conferencia. Krust lamenta que su respuesta a los firmantes de la declaración de Berlín no fuera tan conocida como la misma declaración de Berlín (a.a.O., S. 77).

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