Eliana Márquez*

Recientemente se dio a conocer el resultado de auditoría social, realizada a las residencias de Centros de Administración Directa del Servicio Nacional de Menores (SENAME)  y Organismos colaboradores. La cifra total es de 6.656 niños y niñas en internación, es decir, niños y niñas bajo la tutela del Estado mediante el cumplimiento de medidas de protección o medidas cautelares ordenadas por el Tribunal Competente.

Cuando vemos esta cifra, reflexionamos en qué pasaría si las familias de las distintas denominaciones e iglesias evangélicas se movieran en amor y misericordia, siendo el canal de restauración hacia los niños y niñas de nuestro país, como Familias de Acogida externas en el cuidado transitorio evitando así su internación.  De ser así, sin dudas estas cifras serian distintas.

¿Se imagina? 6.656 niños y niñas conociendo el amor de Dios por medio de ustedes las 24 horas del día. 6.656 niños y niñas, futuros embajadores de Dios en la tierra.

Muchos esperamos que las soluciones lleguen desde los distintos Gobiernos u Autoridades, olvidando el mandato bíblico a su Iglesia: “El Espíritu del Señor esta sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres: Me ha enviado para sanar a los quebrantados de corazón; Para pregonar a los cautivos libertad, Y a los ciegos vista; Para poner en libertad a los quebrantados” (Lucas 4,18). Esto significa que hemos sido enviados como representantes de Dios, como hijos suyos en la tierra, en amor, misericordia, restauración  y transformación social, viviendo el reino de Dios con nuestro prójimo, los niños y niñas, amados de Él.

Cada vez que vemos un niño y niña rechazado por su familia, viviendo el abandono de quienes deben ejercer la protección y cuidado, viviendo las vulneraciones graves a sus derechos como abusos sexuales, maltrato físico, psicológico, explotación sexual, entre otras, nos preguntamos ¿Por qué somos tan egoístas como Iglesia? ¿Por qué tememos a sufrir por la separación del niño luego de haber sido familia de acogida? ¿Por qué olvidamos que Dios lo dio todo por nosotros en amor?

A pesar de todas estas interrogantes, no podemos desconocer la labor de las  distintas ONG, fundaciones cristinas e iglesias a nivel nacional que se han dispuesto a servir a quienes han sido invisibilizados por años, hermanos y hermanas que están dispuestos a morir a sueños y anhelos humanos para cumplir la gran comisión.

Hoy nos dirigimos a aquel remanente fiel, a aquellos matrimonios de los distintos rangos etarios, solteros y solteras, profesionales y no profesionales, que quieran cruzar la línea de la comodidad en amor a Dios, siendo postulantes al programa de familia de acogida (FAE), recordando “Que el amor no se se alegra de la injusticia sino que se alegra cuando la verdad triunfa. El Amor nunca se da por vencido, jamás pierde la Fe, siempre tiene esperanzas y se mantiene firme en toda circunstancia” 1 Co. 13: 6-7

Para más información ver: http://www.sename.cl/web/programa-familias-acogida-fa/

 

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