Por Alberto Seguel Mena*

Pablo, Apóstol de Cristo no es una película, es una experiencia. La cinta de Andrew Hyatt tiene momentos altos, otros bajos, emociones a granel y un final confeccionado para transmitir el mensaje central de la cinta: el amor como único camino.

Cada minuto de esta fascinante obra transmite la esencia principal del mover cristiano en el mundo, graficado a través del sacrificio de dos hombres por mantener vivo el mensaje del Mesías.

Lucas (Jim Caviezel) se esfuerza por contactarse con Pablo (James Faulkner), prisionero en Roma, preso por el emperador Nerón que quiere acabar con los cristianos. En este escenario sombrío y con el asecho de los guardias romanos que ejecutan a todo el que se declare cristiano, Lucas se esfuerza por transcribir y llevar las palabras del apóstol a cada una de las iglesias para que resistan y sigan adelante.

Destaca su fotografía, banda sonora y ambientación, todos muy bien logrados y envolventes pero, sin lugar a dudas, el mayor logro es el mensaje central, el cual queda claro desde el inicio e invita a todo cristiano a ver en el amor por el prójimo el camino que  deben seguir, entendiendo que hasta el perseguidor más cruel puede ser alcanzado por la gracia.

La presentación de la temática, a pesar de ser de época, resulta muy contemporánea. Pasa por temas migratorios, por violencia, por concentraciones de poder o dictaduras, clasismo y pobreza. Demuestra cómo debe ser el actuar de la iglesia en ese escenario. Enseña también cuál debe ser el actuar de cada fiel al entender el proceder del apóstol, siempre sabio, siempre manso, siempre pacífico a pesar de las afrentas que vivía.

Por momentos, y durante el desarrollo es posible sentir que se está leyendo alguna carta. Bástate mí gracia, se escucha, la preeminencia del amor se recita, es fascinante ver esta película y sentirse inmerso en la pluma del apóstol, creer que se es parte de esa experiencia y pensar que cada dialogo ha sido vivido.

Pablo, Apóstol de Cristo nos invita a entender el sentir de la iglesia primitiva, el sacrificio hecho, el dolor y resistencia que tuvieron en la época de mayor persecución y ataque hacia la fe. Nos invita a ser fuertes, valientes, a resistir cuando sentimos que somos perseguidos, nos invita a perdonar, a extender la mano, nos invita, fehacientemente a ser misericordiosos.

Sin lugar ni espacio a dudas es necesario que cada cristiano sea parte de esta entrega cinematográfica, de alta calidad visual, apegada a las escrituras e historia, con un reparto de primera línea y con un mensaje cargado de amor, de misericordia, de mansedumbre y cargado de Jesús. Al igual que cada una de las cartas paulinas que son día a día exhortadas en templos, cárceles y cientos de calles a lo largo del mundo, esta película viene a impactar vidas.

El amor es el único camino y Pablo, apóstol de Cristo lo deja claro de principio a fin, sin vacilar, sin titubear y sin adornar, es por esta razón que se vuelve imperdible.

*Relacionador Público, Líder nacional Agrupación Juvenil Cristiana, miembro de la iglesia pentecostal Misión La Voz de Cristo.

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