Por Pedro López Castillo*

foro cristiano mundialEntre los días 24 al 27 de abril del 2018 se celebró en Bogotá, Colombia, el Tercer Encuentro del Foro Cristiano Mundial bajo el lema “Permanezca el amor mutuo” basado en Hebreos 13:1. Soy consciente que para muchos pentecostales de la región, este Foro no les dice nada, pues no lo conocen, ni han oído hablar de él. El Foro Cristiano Mundial (FCM) es un espacio compartido por todas las corrientes principales del cristianismo mundial en el cual se reúnen para orar, aprender y enriquecerse mutuamente en su unidad en Cristo y también para discutir desafíos que les son comunes. El FCM reúne, a diferencia de cualquier otro grupo ecuménico internacional, la colección más variada de cristianos de todas las familias de la iglesia. Su visión desde su fundación (en 1998) es la de reunir en este espacio a las iglesias que nunca habían entablado contacto mutuo, y lo ha logrado.

Participé en el Foro1, no a nombre de mi denominación, sino como parte del Foro Pentecostal Latinoamericano y Caribeño2, un espacio de encuentro pentecostal regional, impulsado por el FCM y que existió desde el 2013 hasta la celebración del FCM en Colombia, pues aquí se decidió transformarlo en un Foro Cristiano Latinoamericano y Caribeño que sirva para impulsar la unidad de los cristianos latinoamericanos de la misma manera que ya lo viene haciendo el FCM.

Esta fue mi primera experiencia ecuménica internacional más amplia3 y puedo decir que ha sido una experiencia transformadora y enriquecedora, pues cada momento compartido al lado de hermanos y hermanas de otras denominaciones y organizaciones cristianas no hicieron otra cosa que fortalecer mi fe, añadir valor a mi identidad y experiencia pentecostal y enseñarme a amar a la Iglesia de Cristo, aquélla que es universal y por lo tanto variada y llena de una hermosa diversidad, pero a la misma vez… Una. La Iglesia de Cristo está compuesta por muchos rostros, colores, formas, prácticas, entendimientos, etc. pero en este Encuentro experimenté que nos unen los mismos desafíos y peligros que amenazan a los cristianos en diferentes partes de mundo.

Fuimos aproximadamente 300 participantes, provenientes de 24 familias confesionales, de 64 países del mundo los que nos dimos cita en este magno evento, en el que hubo siempre un clima de respeto, amor y camaradería. Los participantes veníamos de un sinfín de trasfondos denominacionales, geográficos y culturales. Católicos de Roma, pentecostales latinoamericanos, ortodoxos de Asia, protestantes de Europa, etc. enriquecían este tercer encuentro mundial. Las expresiones que más se repetían en las plenarias fueron “amor mutuo”, “fraternidad” “estar juntos” y “esperanza” y es que este evento buscaba eso: La convivencia en amor fraterno de los cristianos del mundo, abrazando la esperanza de nuestra plena unidad.

El culto de apertura del 24 de abril incluyó Escrituras leídas en árabe, español, inglés y francés; cada día se empezaba con devocionales: El primer día estuvo a cargo de la Alianza Evangélica Mundial, el segundo día por el Consejo Mundial de Iglesias, el tercero por la Fraternidad Mundial Pentecostal y el último por el Consejo Pontificio para la Unidad de los Cristianos junto con el Servicio Internacional para la Renovación Carismática Católica. Son estos cuatro organismos confesionales los actuales pilares del Foro Cristiano Mundial. Fue impactante para mí, como pentecostal, que en el último día la Iglesia Católica haya dirigido un devocional con tantos elementos carismáticos: alabanza contemporánea, cantos en lenguas, manos alzadas, oración espontánea. Parecía que estábamos en un servicio de oración pentecostal. Este hecho nos dice mucho del nuevo rostro que la Iglesia Católica posee a nivel mundial: Una Iglesia que busca ser llena y dirigida por el Espíritu, una Iglesia que busca vivir en un constante Pentecostés.

Esto, no cabe dudas, nos presenta un desafío actual a nosotros los pentecostales: ¿podríamos considerarlos también dentro del avivamiento pentecostal del siglo XX?4 ¿podríamos tender puentes de diálogo, respeto y aprendizaje mutuo con estos católicos pentecostales, en nuestra región Latinoamérica? ¿podríamos ser capaces de apreciar y valorar lo que Dios viene haciendo entre ellos? Estas son preguntas que se deben tomar en serio dentro del pentecostalismo latinoamericano.

Los momentos de alabanzas nos unieron, una pentecostal puertorriqueña me confesaba en lágrimas que haber presenciado a esta multitud de cristianos de distintas denominaciones, países y lenguas cantar juntos el Aleluya, fue una experiencia única, que la quebró completamente y la hizo más consciente de la catolicidad de la Iglesia de Jesucristo. Una pentecostal ecuatoriana me confesaba lo asombrada que estaba ante los católicos llenos del Espíritu que participaban en la reunión, “tengo que conocerlos”, me decía. Y es que, esto es el Foro, en palabras de Larry Miller –anterior Secretario del FCM– es un espacio que provee una mejor relación entre los líderes de las iglesias, apuntando a contribuir con el plan de Dios, que no es otra que nuestra unidad.

Cada día constaba de plenarias y testimonios de lo trabajado hasta ahora en estos veinte años del Foro5. Muchas expresiones relativas a nuestra unidad quedaron grabadas en los corazones de todos los que participamos: Elizabeth Matear6, del Ejército de Salvación, nos recordó que “juntos somos mejor” y Odair Petroso7, del Consejo Mundial de Iglesias, hablando del Foro nos decía que “el respeto y reconocimiento mutuos, como hermanos y hermanas en Cristo, ha sido en todo momento la base de nuestra unidad”. David Wells8, de la Fraternidad Mundial Pentecostal, nos llamó la atención cuando dijo: “Muchos cristianos viven en una caja, sin conocer a los demás cristianos… ¡y eso es trágico! Nosotros los pentecostales, amamos el FCM porque nos gusta sentarnos con otros cristianos y aprender sobre lo que Dios ha trabajado ellos”. Esta última declaración, proveniente de un alto líder pentecostal, debería remover nuestras actitudes y cambiarlas si es que no están en sintonía con la unidad deseada por Jesús en su oración sacerdotal de Juan 17:21.

Cada tarde tuvimos trabajos en grupos, que fueron ordenados en grupos mundiales inter-eclesiales y grupos regionales inter-eclesiales. En los primeros trabajamos la temática del núcleo del FCM: Contar nuestras historias, ya sea de cómo llegamos a Cristo, la de nuestra iglesia o la de nuestro peregrinaje ecuménico. En los segundos (con otros integrantes) hablamos sobre los desafíos que afrontamos los cristianos a nivel mundial y qué podríamos hacer juntos. Aquí tocamos el tema del proselitismo y sobre la creación de un Foro Cristiano Latinoamericano y Caribeño9. El haber conocido las más variadas formas de conversión, las distintas maneras de vivir la fe y de participar en la vida de la iglesia en diversas partes del mundo fue enriquecedor. Como pentecostal, puedo ahora apreciar a mayor escala la obra del Espíritu de Cristo que habita en su Iglesia. La amplitud de visión que me concedió el oír a mis hermanos de diversas procedencias no tiene precio. La vida en el Espíritu en ellos es distinta a la mía, sí, pero no deja de ser vida en el Espíritu. Los pentecostales necesitamos salir de nuestra caja, en palabras de David Wells, y darnos cuenta que el cristianismo es mundial y por ello diverso y poseedor de muy diferentes expresiones espirituales. Al ser mundial nuestra fe, no podemos esperar que todo sea igual a nosotros o que todo el cristianismo crea, piense y haga lo que una iglesia nuestra, en un barrio escondido de Latinoamérica, cree, piensa y hace. Esto sería un absurdo.

Los temas más preocupantes que hoy enfrenta el cristianismo mundial y fueron foco de discusión en el Foro son la persecución contra los cristianos y el proselitismo. El primero ya nos une, el segundo aún nos divide. Estos son temas que han quedado pendientes y por eso deben seguir trabajándose. Un aporte que hice en el momento de expresar reacciones y compartir lo que creemos es la dirección del Espíritu para el Foro en el futuro, fue que necesitamos ir hacia una visión de completa igualdad entre los cristianos, es decir, que podamos vernos -evangélicos, católicos, pentecostales, ortodoxos, etc-. como iguales completamente, no vernos los unos, mejores o superiores que los otros y así poder erradicar el proselitismo en nuestras comunidades, apuntando a la cooperación mutua. La elaboración de una Ética ecuménica, afirmé, podría aportar a ello.

Quiero terminar afirmando que palpé en todo momento una preocupación genuina por la unidad del Cuerpo de Cristo, una preocupación verdadera por el Encuentro entre los cristianos, en especial entre aquéllos cristianos que han estado lejos unos del otro, sin conocerse, ignorándose mutuamente. El llamado a permanecer en amor, perdonándonos las faltas, perseverando en estar al lado del hermano y llevar juntos las cargas fue un llamado constante en el Foro. Ante pensamientos “pentecostales” que afirman que el catolicismo romano es quien monitorea toda esta onda del ecumenismo, puedo decir que aquí la Iglesia Católica estuvo como una más entre sus hermanas, las demás iglesias. Los enviados del papa Francisco no tuvieron tanto protagonismo como se pudo haber pensado. Monseñor Brian Farrel, secretario del Pontificio Consejo para la Unidad de los Cristianos, sólo habrá dirigido la palabra en dos o tres ocasiones. Hoy, en el Foro, las Iglesias se sienten más cómodas, “más iguales” entre ellas, y con un mayor espíritu de servicio mutuo, no visto anteriormente. Esto es el Foro, un nuevo espacio de unidad, más abarcante, más incluyente, más abierto al Espíritu.

Como pentecostal, he quedado satisfecho por todo lo que vi en estos cuatro días de comunión genuina con la Iglesia global. He podido apreciar al Espíritu en cada momento… ¡hasta en los momentos de comida! y desde esta experiencia quiero brindar tres consejos a mis colegas pentecostales latinoamericanos: 1) Informémonos mejor sobre el movimiento ecuménico y sus nuevos espacios. Invirtamos tiempo leyendo literatura seria y alturada sobre este movimiento, busquemos a sus líderes y conversemos con ellos, participemos en eventos de unidad en nuestras ciudades. No caigamos en el error de “informarnos” desde nuestra caja, ¡salgamos! Vayamos al encuentro del otro, de ese otro que nos es un extraño, sino mi hermano, tan hijo de Dios como lo soy yo. Recordemos que el cristianismo -y el pentecostalismo lo afirma- se basa en experiencia comunitaria, y es así entonces como debemos buscar respuestas a nuestras dudas concernientes a este movimiento. 2) Seamos parte de la solución y no del problema. El Cuerpo de Cristo en Latinoamérica tiene un problema: no aporta mucho al proceso de la unidad. Los cristianos, y más los pentecostales, vivimos ensimismados, ajenos a lo que ocurre en otras comunidades, nuestra mirada no da para más allá de nuestra denominación y al hacer esto no aportamos, no brindamos soluciones al problema de nuestra falta de unidad. Por ello, debemos preguntarnos ¿cómo aportamos los pentecostales a la unidad de los cristianos? ¿hace algo nuestra iglesia o denominación? Como reza el dicho: Si no somos parte de la solución, somos parte del problema. 3) Cambiemos nuestra visión. Empecemos a ver a la Iglesia en su totalidad, reconozcamos que nosotros no somos los únicos cristianos en el mundo y que existen cristianos muy distintos a nosotros. Para ello, confraternicemos con cristianos de otras denominaciones, compartamos con ellos, escuchémoslos, aprendamos de ellos con humildad y establezcamos relaciones respetuosas. Así, estaremos conociendo más al Cuerpo de Cristo y disfrutando de mejor manera a nuestra familia espiritual aquí en la tierra.

Agradezco al Rvdo. Larry Miller y al Comité Ejecutivo por la invitación a participar de este Tercer Encuentro del Foro Cristiano Mundial, encuentro que enriqueció completamente mi experiencia cristiana.

*Pastor pentecostal ordenado, Lima. Autor del libro La Renovación Carismática y su contribución a la unidad de los cristianos (2011), entre otros trabajos. Desde el 2013, representante en el Perú del Foro Pentecostal para Latinoamérica y el Caribe hasta el 2018.

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Notas

1 Participé gracias a la invitación que el FCM me extendió. Estas invitaciones se basaron en recomendaciones de iglesias y comuniones a nivel mundial, así como en organizaciones regionales e internacionales afines a la iglesia y a algunos de los líderes que han participado en foros nacionales cristianos o en los encuentros y conversaciones previas del FCM. En este último grupo de invitados es que yo, y los pentecostales latinoamericanos invitados, “encajamos”, debido a nuestra previa participación en el Foro Pentecostal latinoamericano y Caribeño.

2 El Foro Pentecostal Latinoamericano y Caribeño fue un espacio creado por el FCM y que tuvo como objetivo convocar a más pentecostales latinoamericanos a la tarea ecuménica. Después de sub encuentros regionales, tuvo su encuentro continental en Panamá, en noviembre de 2016. Pude servir como su referente en Perú entre los años 2013 al 2018.

3Otras experiencias ecuménicas no tan amplias, han sido las Conferencias Internacionales de la red Misión, de la Asociación Cristiana de Jóvenes-Latinoamérica, que a diferencia que el FCM sólo participan miembros de las áreas cristianas de las ACJ´s de la región.

4 De hecho, en muchas partes del mundo los pentecostales ya han aceptado a los católicos carismáticos como herederos válidos del avivamiento pentecostal. Organizaciones internacionales como la Consulta Carismática Internacional y Empowered 21 (Empoderados 21) ya lo vienen haciendo.

5 El Foro Cristiano Mundial ya tiene 20 años de exitencia y fue concebido en la Octava Asamblea General del CMI, en Harare, 1998. Aquí el Rvdo. Konrad Raiser, entonces Secretario General del CMI, propuso la idea de una “más efectiva, más sostenida, más inclusiva red de relaciones entre iglesias y organizaciones ecuménicas”.

6 Elizabeth Matear, es Secretaria de Relaciones Ecuménicas Internacionales del Ejército de Salvación y representó a su denominación en el FCM.

7 Odair Petroso es Director de Fe y Orden, del Consejo Mundial de Iglesias y fue uno de sus representantes en el FCM.

8 David Wells es vicepresidente de la Fraternidad Mundial Pentecostal y fue uno de sus representantes en el FCM.

9 Asombrosamente, la idea de un Foro Cristiano Latinoamericano y Caribeño surgió de los pentecostales latinoamericanos que participaron y lideraron el Foro Pentecostal Latinoamericano y Caribeño. Esta iniciativa pentecostal en la creación de un espacio ecuménico para la región da esperanzas de una nueva era en las relaciones ecuménicas para los pentecostales.

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