Por Samuel Lee*

(Escribí este artículo en 2012, pero aún es oportuno)

El pentecostalismo es uno de los movimientos cristianos de más rápido crecimiento en el mundo de hoy, especialmente en el Sur global. Algunos cristianos de Occidente admiran este crecimiento. La mayoría de ellos observa el declive del cristianismo organizado en sus propios países, mientras que el pentecostalismo atrae a millones de personas en el Sur global. Como he estado observando, ¡los cristianos de Occidente suelen tener una mirada romántica del creciente pentecostalismo del Sur!

Como pastor pentecostal (no occidental) de tiempo completo y sociólogo, tengo varios motivos para preocuparme por la actual condición del pentecostalismo en el Sur:

Está surgiendo un radicalismo entre los pentecostales del Sur. Este radicalismo causa más mal que bien, especialmente en el mundo no occidental. El radicalismo que se proclama desde los púlpitos de los pentecostales fundamentalistas no deja espacio para el diálogo y la comunicación con los que son distintos. Estos pentecostales no aceptan fácilmente a personas de otras denominaciones cristianas, por no hablar de otras religiones. Por lo tanto, estoy extremadamente preocupado por las futuras guerras religiosas en el Sur. Los pentecostales del Sur suelen humillar o despreciar públicamente a las personas de otras religiones. Por ejemplo, las insensatas declaraciones acerca del islam que pronuncian algunos destacados líderes pentecostales no occidentales suscitan violentas reacciones por parte de musulmanes radicales. Me pesa sugerir que en algunos lugares de África y Asia las guerras religiosas y los genocidios van a aumentar, lo cual puede incluso causar modificaciones en el mapa de algunos países.

También me preocupa el surgimiento de la caza de brujas en el mundo no occidental, especialmente en África. Como nunca antes, pastores pentecostales sin formación están sugiriendo que la pobreza y el sufrimiento en una familia se debe a que en esa familia hay algunos brujos. Por estos días, se está acusando a niños de ser brujos. ¡La caza de brujas contra niños inocentes ocasiona graves perjuicios y abusos contra niños, mujeres e inocentes! De hecho, el pentecostalismo que está surgiendo en el Sur se puede comparar con el catolicismo romano de hace algunos siglos en Europa occidental. Tal como el catolicismo romano de la Edad Media, el pentecostalismo se está ocupando de acusar a otros de ser brujos y darles caza, a veces incluso a muerte. Recomiendo algún documental acerca de la caza de brujas contra niños inocentes. En el documental Return to Africa’s Witch Children (Regreso a los niños brujos de África) se menciona que tales acciones son apoyadas por algunos pastores pentecostales.

Además, el pentecostalismo se ha convertido en un negocio para que algunos predicadores adquieran riqueza y fama, mientras las personas de sus comunidades ni siquiera tienen suficiente sustento para sus vidas. Hay conferencias donde se manipula a la gente para que dé cierta cantidad de dinero, y a cambio recibirán cien veces la suma de dinero que han «sembrado» en el ministerio. No obstante, estos dadores siguen siendo pobres, la gente sigue sufriendo y luchando por sobrevivir.

Realmente creo que el cambio debe venir desde nosotros mismos. Debemos regresar genuinamente a la esencia del Espíritu Santo, que es el amor. Como pentecostales, a menudo promovemos milagros, señales y maravillas, y no obstante olvidamos que el más grande milagro es el amor incondicional de Cristo mediante su Espíritu Santo. Las señales y maravillas son menos importantes cuando olvidamos simplemente cómo amar. Hablar en lenguas es menos esencial cuando ni siquiera sabemos comunicarnos simplemente con los demás en el lenguaje del amor. Ser un cristiano sobrenatural es menos importante cuando ni siquiera sabemos cómo ser simplemente un ser humano. Para mí, Pentecostés se trata del amor encarnado en nosotros por medio del Espíritu Santo y realmente espero y oro que el cambio venga de dentro de nosotros antes que un reportero incrédulo comience a exponer nuestras inhumanidades a pesar de que nosotros siempre hemos promovido el sobrenaturalismo.

Cristo nos enseñó a orar en espíritu y en verdad. ¡Ambas cosas deben estar en equilibrio! No podemos simplemente «escondernos» detrás del Espíritu y seguir ignorando la verdad. La verdad es que como pentecostales no somos los únicos representantes del Espíritu Santo. Hay cientos de otros creyentes y denominaciones que aman y sirven a Cristo y están haciendo las obras del Espíritu Santo. Puede que no hablen en lenguas como hacemos algunos de nosotros, pero saben cómo permitirle al Espíritu Santo que exprese el fruto de la vida a través de ellos.

La verdad es que, como pentecostales, no vivimos en nuestra propia isla; estamos rodeados por aquellos que son distintos a nosotros. ¡Ellos no ven el mundo como nosotros, y no viven como nosotros! ¡Pero están aquí con nosotros ahora! El hecho es que tenemos que coexistir y convivir, porque todo lo podemos en aquel que nos fortalece (Filipenses 4:13). En lugar de solo promover el hablar en lenguas en nuestras iglesias, busquemos que el Espíritu Santo nos enseñe a tratar a los demás al nivel humano. Imploremos al Espíritu Santo que nos dé sabiduría acerca de cómo y qué decir a fin de promover la paz y la justicia en nuestro mundo agonizante, sin perder nuestra identidad cristiana y pentecostal. Que el Espíritu Santo nos convenza de que el diálogo es mejor que la disputa y el amor lo cubre todo, ¡incluso las diferencias!

Pidámosle al Espíritu Santo que nos dé los ojos para ver la realidad de nuestro mundo: el surgimiento de guerras y genocidios, la creciente brecha entre pobres y ricos, la desigualdad de género, el racismo, el aumento de las enfermedades en diversos lugares del mundo donde el pentecostalismo está creciendo. Que el Dios de Pentecostés nos dé la sabiduría, el conocimiento y las herramientas para que seamos mensajeros de luz en nuestras comunidades.

Como pentecostales con hambre de paz y justicia, unamos nuestras manos, y una vez más tomemos posesión del pentecostalismo. Liberemos al pentecostalismo de manos de falsos maestros, doctrinas y prácticas. ¡Tomemos posesión del pentecostalismo y liberémoslo de los profetas del pesimismo que buscan su propia ganancia! Tomemos posesión del pentecostalismo y liberemos este bello movimiento de manos de aquellos que han secuestrado sus valores y creencias. ¡Tomemos posesión y seamos poseídos por el Espíritu Santo!

*Pastor pentecostal, sociólogo, activista de derechos humanos, y conferencista. Dr. en teología por la Universidad Libre de Amsterdam.

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Originalmente publicado en Samlee, 2012. Traducido con autorización. Traducción de Elvis Castro Lagos.

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