Por Fabián Bravo Vega*

El mundo evangélico chileno es profundamente complejo, en él encontramos expresiones tan diversas como el ultra fundamentalismo del pastor Soto, pasando por el activismo neoconservador de Marcela Aranda, hasta posiciones derechamente progresistas como el pastor ex presidente luterano (IELCH) Luis Álvarez. Pero esta variedad no solamente se aprecia en su relación con la esfera pública y política, sino que también a nivel institucional e individual. En los últimos años, se observan dos fenómenos de creciente interés. El primero tiene relación con un conjunto de transformaciones en las formas de “ser” pentecostal, el cual considera desde la dimensión practica de vivir la fe, mayores demandas de profundización teológica desde las nuevas generaciones, hasta un proceso de creciente apertura a la sociedad y la cultura secular en general. Asimismo, el segundo consiste en lo que llamaremos de aquí adelante, un reposicionamiento de las iglesias de corte calvinista reformado, las cuales abarcan desde el presbiterianismo, pasando por el bautismo reformado hasta el anglicanismo.

Este reposicionamiento aparece ya evidenciado en diversas fuentes, por ejemplo, parte de una reflexión en los círculos intelectuales del mundo evangélico[1] y también como un fenómeno emergente constatado desde los mismos círculos reformados en América Latina[2].  Sin embargo, en la actualidad, no se registra cifras concretas que den cuenta de un efectivo crecimiento, manifestándose como una percepción compartida. El hecho es que efectivamente el calvinismo reformado ha cobrado mayor visibilidad mediática, ya sea porque muchos pentecostales migran hacia iglesias que adscriban a dicha teología o porque algunas congregaciones terminen abrazando las denominadas “Doctrinas de la Gracia”.

Los elementos que participan en la articulación de este “revival” o “avivamiento” reformado son variados y complejos, consideran aspectos tan variados como la movilidad social, el rol de las Redes Sociales e incluso un fuerte componente identitario juvenil. Asimismo, en su análisis se asocian nociones tales como movilidad, migración, competencia religiosa, resignificación, etc. De allí que, la intención de este breve texto sea generar una aproximación al fenómeno a través del siguiente cuestionamiento ¿cuál ha sido el rol que ha jugado el pentecostalismo en dicho reposicionamiento calvinista reformado?

La reflexión que proponemos sostiene que las transformaciones que ha experimentado el pentecostalismo contemporáneo constituyen un motor activador y diversificador que inyecta un dinamismo en el paisaje evangélico. En otras palabras, este nuevo calvinismo reformado se presenta como una respuesta al dinamismo pentecostal, tan diverso y heterogéneo. Dichas transformaciones se dan en diversas dimensiones: desde procesos de desafilación y deconversión, pasando por la emergencia de espacios de prolifera discusión teológica,  hasta habitar territorios inéditos en sectores acomodados (Lindhart 2016; Fediakova, 2016; Bravo, 2016).

Con un nivel de diversificación tan brutal como fascinante no sólo en Chile sino también en el resto de la región, el pentecostalismo se encuentra en un momento histórico tremendamente crucial, donde muchos de los elementos que definían su identidad se encuentran hoy en jaque. Ante aquello, cabe preguntarse, por ejemplo, sobre la vigencia de lo que Mansilla (2016) denomina el principio pentecostante para estas formas contemporáneas de pentecostalismo, dicho principio alude a una comprensión del movimiento como una “protesta religiosa carismática” que se da en determinadas condiciones socioestructurales de pobreza (p.30).

Mientras tanto, el reposicionamiento reformado se presenta como una alternativa atractiva en tanto reclama una herencia de un cristianismo ilustrado, alejado del énfasis en la dimensión experiencial que caracteriza al pentecostalismo, fruto de las más profundas reflexiones que comienzan en la Reforma del sigo XVI y que constituyen los mismísimos fundamentos del orden moderno. Para muchas de las nuevas generaciones de creyentes, esta  urdimbre cultural constituye una forma de conciliar aquellos elementos irracionales de la fe con la dimensión racional de teología y apologética. En este contexto, no sorprende que muchos jóvenes, interpreten su adscripción a teología de Calvino como una verdadera marca identitaria, incluso con una estética muy particular -una suerte de hipster protestante-. Algunos de ellos, incluso, adoptan una actitud de arrogancia y superioridad intelectual llevando a renegar de su pasado no reformado[3].

Pero más allá de este casi anecdótico aspecto, una cuestión destacable de las congregaciones reformadas se encuentra en el trabajo de reestructuración personal en creyentes provenientes de iglesias de inspiración pentecostal y carismática donde abunda el abuso de poder y la poca rigurosidad escritural. Sin embargo, consideramos que si este llamado “nuevo calvinismo” pretende consolidarse como un actor que enriquezca el espectro cristiano evangélico debería ser capaz de desarrollar una propuesta evangelística que lo lleve a involucrarse con la sociedad secular[4] y no solamente a crecer a expensas del pentecostalismo.

Por otro parte, en lo teológico, consideramos que un error letal sería reducir esta pluralidad evangélica a un paisaje bipolar compuesto por pentecostales-arminianos-continuistas versus calvinistas-reformados-cesacionistas. Prueba de ello es la existencia de mixturas materializadas en congregaciones que adscriben a tradiciones reformadas abiertas a las manifestaciones carismáticas[5].

En conclusión, muchos de los aspectos que ayudan a caracterizar a este nuevo calvinismo  constituyen una fuente de oportunidades que el pentecostalismo debería sacar provecho. Al mismo tiempo, plantean una serie de desafíos para pensarse a sí mismo, superando viejos imaginarios sociales y lugares comunes como la condición apolítica o sólo interesado en aspectos morales de la vida privada. Si consideramos que durante el siglo XX fue el movimiento religioso más potente e importante de toda la historia contemporánea, ¿qué puede ofrecer para este siglo XXI? Hasta el momento no está siendo una tarea fácil. Sin embargo, a 500 años de la Reforma, el avivamiento calvinista puede ser el mejor pretexto para una reinvención pentecostal.

*Académico Universidad Central e investigador de la Sociedad Chilena de Ciencias de las Religiones.

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Este texto se enmarca como presentación dentro del II Congreso Nacional sobre el Fenómeno Religioso en el Mundo Contemporáneo (Santiago de Chile), en octubre pasado, 2017. Se añaden algunos elementos fruto de la discusión y debate que allí se generó.

Bibliografía

Bravo, F. (2016). Diversificación en el pentecostalismo contemporáneo chileno: un estudio de caso en sectores de altos ingresos. Revista Cultura & Religión, 10(2), 80-104. Disponible en: http://www.revistaculturayreligion.cl/index.php/culturayreligion/article/view/678/550

Fediakova, E. (2016). To Serve or to Save: The Social Commitment of Chilean Evangelicals (1990-2014). In Lindhardt, M. (Ed.). New Ways of Being Pentecostal in Latin America. Laham, United States of America: Lexington Books.

Lindhardt, M. (Ed.). (2016). New Ways of Being Pentecostal in Latin America. Laham, United States of America: Lexington Books.

Mansilla, M. (2016). La buena muerte. La cultura del morir en el pentecostalismo. Santiago: RIL editores.

Notas

[1]http://estudiosevangelicos.org/la-doble-via-de-transformacion-del-evangelicalismo-latinoamericano/

[2]https://semperreformandaperu.org/2016/11/16/de-donde-salieron-todos-estos-calvinistas-por-daniel-caballero/
https://www.coalicionporelevangelio.org/articulo/por-que-se-esta-poniendo-de-moda-el-calvinismo/

[3]    En el mundo anglosajón esta etapa del nuevo reformado se denomina como cage stage calvinism.

[4]La Iglesia presbiteriana “UNO” puede ser una muy buena propuesta del mundo reformado hacia sectores cultos seculares.

[5]El caso de la Iglesia Anglicana “La Trinidad” podría constituir un caso paradigmático. En general, el carismatismo no es muy bien aceptado en círculos reformados más clásicos. Asimismo, este fenómeno no es exclusivo de América Latina.

 

 

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