Daisy Seguel*

López, Darío. (2008). Pentecostalismo y misión integral. Lima: Puma.

Pentecostalismo y Misión Integral Dario López RodríguezEn el último tiempo, distintos teólogos de diversas denominaciones se han dedicado a estudiar el concepto de Misión Integral. La necesidad de llevar a la iglesia más allá de las cuatro paredes en las que se ve sumida, trajo consigo el impulso de una nueva comprensión de su rol, entender que hay mucho más de lo que hace actualmente. A la luz de las Escrituras y de distintos estudios históricos, Darío López, reconocido teólogo peruano, en “Pentecostalismo y Misión Integral” contextualiza este concepto en la iglesia pentecostal, haciendo un recorrido histórico en su comportamiento y vida.

El texto parte con una de las instancias más importantes para las bases del pentecostalismo: el Bautismo del Espíritu Santo. El escritor le da un gran énfasis al estudio del relato lucano en Hechos 2 y de cómo el descenso del Espíritu Santo no fue solo para los 120, sino para todo cristiano, ya que así es como se ve reflejado en la relación entre el bautismo y el testimonio de poder.  Es por esto que López se detiene a contextualizar en todo un capítulo este suceso que marcó la vida de los discípulos y a la vez la de todos los fervientes pentecostales.

Sin embargo, la iglesia olvidó que el bautismo del Espíritu Santo no trata solamente de sus manifestaciones y dones, elementos importantes en la vida espiritual de los pentecostales, sino que trata por sobre todo en el impulso de una vida integral. Es por eso mismo que fueron variadas las prácticas que encerraron a la iglesia y que la alejaron de la ayuda que debía entregar: la idea de que los temas relacionados con la iglesia y lo espiritual eran lo único importante, y que todo lo demás era una acción “secular”. Por lo que la relación iglesia-mundo separó lo sagrado a lo profano, lo secular de lo espiritual.

Desde su nacimiento, esta denominación se focalizó en los invisibles de la sociedad, y se caracterizó por ser la mano extendida a los pobres. Mas, su relevancia como actor social era nula. Por décadas las iglesias pentecostales se concentraron en su vida espiritual, desatendiendo así los asuntos “mundanos” y su participación en la vida pública. Esto provocó la enajenación de la iglesia en su realidad histórica, ya que creían que el señorío de Cristo era solo para los asuntos espirituales y la ética personal.

Pero la detención del autor en este relato no es solo para definir lo que significa ser o las características del pentecostal, sino que demostrar el punto crítico y débil de la iglesia: la falta de participación en los asuntos sociales y políticos, dejando de complementar así la misión integral. Es así que Darío López dedica el segundo capítulo al rol y rostro público de la iglesia pentecostal.

A pesar de la fuerza que el pentecostalismo estaba teniendo en Latinoamérica, y los aclamados beneficios que muchos autores anunciaban del movimiento, otras esferas solo criticaban su manera de actuar pública e internamente. Las opiniones predominantes decían que las iglesias pentecostales crecían abruptamente y tenían mayoritariamente recepción de parte de pobres y excluidos, a causa de que lavaban el cerebro y estaban desconectados de su realidad. Y en parte es cierto, ya que el pentecostalismo nació a partir de los estratos medios bajos, empero, los elementos de su abrupto crecimiento son otros. El autor explica que, a la luz de distintos estudios antropológicos, fueron los factores culturales como comunidad, identidad, fraternidad, entre otros, que generaban un ambiente mucho más ameno para con el necesitado.

Sin embargo, la sociedad está cambiando, los estratos han evolucionado y el acceso a la educación superior ha intervenido también en la iglesia pentecostal, dándole paso a una nueva corriente de pentecostales mucho más conscientes de su ciudadanía. Un nuevo despertar social en que la misión integral también tiene relación con las problemáticas políticas.

A causa de esto, Darío López nos presenta el renovado rostro de una iglesia que reacciona a las problemáticas sociales (pobreza, corrientes de pensamiento, rechazos a la moral, sectas, concentración de riquezas) y se vuelve un agente de transformación social. Comienza una participación en la esfera pública, la articulación de una ética social y la lucha contra la pobreza.

En el transcurso del texto, el escritor utiliza constantemente una contraposición de argumentos, en donde nos muestra los errores y opiniones inversas al movimiento y su desenvoltura en carácter de misión, pero posteriormente nos excusa su comportamiento y presenta estudios y razones para su manera de actuar. Aunque a pesar de criticarla y a la vez defenderla, hay una linealidad en el transcurso del libro, en la cual se enfatiza la falta de participación de parte de la iglesia pentecostal en las arenas política y pública.

En conclusión, la clase de libro que es “Pentecostalismo y Misión Integral” nos lleva a reflexionar nuestra manera de vivir en el cristianismo. Nos lleva a cuestionar nuestro actuar como iglesia pentecostal frente a distintos espacios de la vida pública y a recordarnos que Cristo a través de su Espíritu Santo nos llama a una vida completamente integral,  nos llama a una misión integral.

*Estudiante de Periodismo, Universidad de Chile. Miembro de la Misión Evangélica La Voz de Cristo, Templo Matriz, Santiago de Chile.

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