Nota introductoria

La presente entrevista fue concedida a Pensamiento Pentecostal por el Rev. Dr. Harold D. Hunter en su visita a Chile en el mes de abril, 2017. Harold es un destacado teólogo, profesor e investigador pentecostal estadounidense, ministro ordenado por la Iglesia Internacional Santidad Pentecostal (International Pentecostal Holiness Church, IPHC) y actualmente se desempeña como director del Centro de Archivos e Investigación de dicha iglesia. Harold ha enfocado sus esfuerzos de investigación y enseñanza en comunidades y seminarios pentecostales de todo el mundo. Por ello, su experiencia es altamente enriquecedora para comprender el estado del pentecostalismo global y avizorar sus fortalezas, debilidades y desafíos. Dado que la entrevista fue realizada en inglés, tanto en la traducción como en la edición hemos cuidado ceñirnos en la mayor medida posible a lo dicho en la grabación. Agradecemos a Harold por el valioso tiempo concedido en su agenda de trabajo en el país y esperamos que esta entrevista sea tan edificante como desafiante a todos nuestros lectores.

Luis Aránguiz Kahn
Matías Aránguiz Kahn

Entrevista

L: Considerando que tienes una larga experiencia enseñando teología e historia pentecostal en varios lugares del mundo como Malasia, Sudáfrica, Panamá y Puerto Rico, ¿cómo descubriste que enseñar estos temas era tu vocación?

H: Gracias por esta pregunta. Agradezco la oportunidad de estar de vuelta en Santiago de Chile. Tuve el privilegio de estar aquí en los ’80 y guardo muy buenos recuerdos de esa visita. Estoy muy feliz de haber vuelto finalmente. Es un país muy hermoso. A través de las oportunidades que da el ministerio, he tenido el privilegio de visitar más de 80 países. He estado aproximadamente en el 80% de Latinoamérica.

harold 1Todo comenzó para mí cuando estaba en los años de secundaria. En ese tiempo era músico y pensaba que iba a hacer mi vida en torno a la música, quizás grabando, quizás enseñando. Pero era de una iglesia pentecostal y estábamos teniendo una serie de servicios que en América llamamos “de avivamiento”. Durante el avivamiento, había personas de visita y aunque esta era una iglesia pequeña, estábamos teniendo mucha gente de afuera de la ciudad. Estaba arriba del escenario en el momento de oración al final del servicio, que en nuestra iglesia podía durar unos pocos minutos o seguir por horas. El de esta ocasión ya llevaba algunas horas y estábamos adorando, yo estaba en el escenario tocando un instrumento. Y una nativa americana, una mujer indígena que no conocía, vino, me tomó de donde estaba sentado tocando, me llevó al púlpito y puso una biblia frente a mí… la gente hablaba lenguas y estaba muy confundido… abrí la Biblia, y en cuanto la abrí en cierto lugar, un ministro de visita se levantó y profetizó. Él dijo: “tú has sido llamado al ministerio, irás alrededor del mundo, hablarás a principados y potestades. Tu ministerio superará las expectativas”. Y miré la Biblia que recién había abierto aleatoriamente y en el lado izquierdo  estaba el pasaje de Jesús en el templo confundiendo a las autoridades de su tiempo. Al otro lado de la página había un pasaje de Lucas 12,11: “Cuando os trajeren ante los magistrados y las autoridades, no os preocupéis por cómo o qué habréis de responder, o qué habréis de decir, porque el Espíritu Santo os enseñará en la misma hora lo que debáis decir”. Desde entonces, he tratado de vivir conforme a ese llamado de la mejor forma posible.

Pienso que entre las cosas que me influyeron a ir en la dirección que he tomado, está el hecho de que aun cuando comencé con una iglesia pentecostal pequeña, teníamos un encuentro anual llamado Asamblea General (General Assembly) en el que había personas de todo el mundo y que aparecían en los programas como predicadores o cantantes. Compartíamos tiempo juntos en el altar abrazándonos, orando, llorando, regocijándonos, danzando, todo ese tipo de cosas. Así que nos conocíamos los unos a los otros, de diferentes países y diferentes lenguas. Como adolescente de 13 o 14 años, empecé a escribir un diario que guardo hasta hoy, y veo la parte de atrás del diario y encuentro que partí preguntando: “¿por qué estamos enseñando algunas de las cosas que estamos enseñando? ¿Y de dónde vienen?” Así, eventualmente, mi camino me guió a un programa doctoral en el que traté de aprender teología pentecostal en particular y parte de ello es porque es muy distinta de la enseñanza de la teología tradicional, es decir, tuve que saber de dónde vino, quienes fueron estas personas, por qué estaban donde estaban y qué influencia tenían sobre mi vida. Así que busqué aprender sobre ello y traté de hacer una contribución en esa área, pero es labor de otros decidir si lo hice bien o no.

L: En tu opinión, ¿cuáles son los desafíos más importantes para el pentecostalismo global? Considerando que por tu experiencia has podido ver mucho de la diversidad que existe dentro del movimiento pentecostal

H: Me gusta mucho esta pregunta. Sería imposible para mi hablar de pentecostalismo global sin pensar en todas las mesas de los hogares de amigos, hermanos y hermanas en que me he sentado alrededor del mundo, que han enriquecido mi vida en diferentes formas, formas inesperadas. Permíteme contestar la pregunta hablando sobre Martín Lutero. Este es un año en que muchas personas celebran los 500 años desde el día en que Martín Lutero puso sus tesis en la iglesia del castillo de Wittenberg, Alemania, un 31 de octubre. Para esa fecha de este año estaré en Wittenberg. No sé cuan cerca podré llegar a la iglesia del castillo, pero intentaré estar lo más cerca posible. Sin embargo, tengo que decir que pese a que desde un punto de vista histórico lo encuentro significativo y lo conmemoraré, no puedo celebrarlo. Hay muchas cosas de lo que llamamos Reforma que considero trágicas, muchas cosas que me parecen problemáticas. No digo que lo que Lutero y Calvino y otros hicieron tiene que ser minimizado de ningún modo. Es solo que hay partes de lo que pasó de las cuales no puedo apropiarme, con las que no puedo sentirme cercano.

Cuando la gente habla sobre Lutero y los así llamados Protestantes, suelen pensar, como solía oír cuando estudiaba en el seminario, que es el grupo más diverso en el mundo. En mi perspectiva, el grupo más diverso en el mundo son los pentecostales. Pienso que ellos son mucho más diversos que los protestantes y sostendría que mucho antes de Martín Lutero, antes de los Valdenses, que son conocidos como el grupo que le precedió en Italia, había pentecostales empezando con, y haciendo eco en, grupos como los Montanistas, no el grupo radical que fue tan controversial y que fue cortado por el obispo de Roma, del cual sabemos poco debido a que no tenemos fuentes originales de su autoría sino únicamente lo que sus enemigos escribieron sobre ellos. Pero hay varios grupos como ese a través de los años que profetizaron, hablaron lenguas, hablaron sobre sanidad, el pronto retorno del Señor y muchas otras cosas diferentes, evangelizar el mundo entero, varios elementos que pertenecen a los pentecostales. Así que, desde mi perspectiva, hay grupos como ese a través de todos los siglos en alguna parte en el mundo, quizá no en el occidente, quizá no hablaban inglés, quién sabe qué lenguas, y estoy tratando de leer un poco en cada lugar al que voy y trato de aprender sobre esto.

Entonces, cuando miras el pentecostalismo global en el mundo moderno, no puedes limitarte al tipo de pentecostal que yo soy. Yo soy un pentecostal que se identifica con la Hermandad Pentecostal Mundial (Pentecostal World Fellowship). Representamos cerca de 225 millones de personas, de los 600 o 700 millones de pentecostales alrededor del mundo. Aquellos otros pentecostales incluyen el pentecostalismo autóctono en Chile o las iglesias en casa en China. Conocí a algunos de ellos, conocí también aquí en Chile y Latinoamérica. Este grupo incluye las iglesias indígenas en África, me he reunido con ellos y tengo amigos en esos grupos. Todos ellos son muy diferentes los unos de los otros, y muchos de ellos no tienen nada que ver el uno con el otro. Pero incluso cuando entras a mi círculo, mi pequeño círculo, tienes que fijarte no solo en el avivamiento de Azusa Street que impactó la iglesia a la que sirvo y que impactó distintas partes del mundo, sino que tienes que mirar a Corea, los avivamientos que tuvieron lugar en Pyongyang, tienes que mirar Finlandia, avivamientos que tuvieron lugar en el siglo XVII en una parte remota del país, que continuaron hasta que el pentecostalismo se hizo más conocido, tienes que mirar el avivamiento de Gales. Y me gusta mirar a India, que además es especialmente importante para Chile porque Pandita Ramabai tuvo un avivamiento muy importante que impactó el mundo. Uno de los fundadores de la iglesia a la que sirvo, pensaba que ella era tan significativa que fue a conocerla personalmente. Así de importante era ella. Pero por supuesto, sabes que aquí en Chile, a través de la influencia de la esposa de Willis Hoover, él también fue influido por Pandita Ramabai desde India.

Cuando miras todas estas raíces multicontinentales diferentes y sus diversas manifestaciones, se hace muy difícil generalizar. Es por esa razón que en 1999 reuní la primera Conferencia Global para Pentecostales, y traté de tener voces auténticas de cada parte del mundo para hablar de raza, género, política, de otras religiones vivientes, y de cualquier tipo de asunto controversial del que no nos íbamos a esconder. Y digo esto porque como pastor, que lo fui por 11 años, yo no podía esconderme de las controversias en mi oficina y decir: “no, no me molestes con esto, mejor vayamos al altar y oremos”. Tuve que lidiar con estos asuntos; tal como un teólogo o como un académico ecuménico, siento la misma obligación de hablar de estos asuntos dondequiera que surjan alrededor del mundo.

L: En este sentido, nos gustaría saber ¿qué respuesta darías a la crítica que sostiene que los pentecostales no contribuyen al desarrollo de nuestras sociedades?

H: He estado involucrado en el dialogo ecuménico tempranamente desde los ’80 y mi trayecto personal empezó cuando tenía 19 años. Era un adolescente en un seminario pentecostal cuando empecé a ir a otras iglesias. Primero fui a la misa católica romana, 18073577_1346353798753709_2013980558_nluego a la iglesia presbiteriana, también a la iglesia bautista, los Discípulos de Cristo. Y la razón por la cual lo hice es que en la iglesia en que crecí, fuimos enseñados a hablar de frente unos a otros los conflictos entre nosotros. Tomábamos Mateo, el pasaje que habla de que si tienes algo contra tu hermano, ve y reconcíliate en persona. Yo tomaba eso muy literalmente porque en la iglesia en que crecí, hablábamos frente a frente con la persona con la que teníamos algún conflicto. Eso era muy embarazoso. Y otra de las formas en que lo hacíamos en la iglesia era a través del lavado de pies; debíamos hacerlo quizá una vez al mes, algo así, o quizá más si había un avivamiento en curso. Muchas veces tenías que lavar los pies de alguien con quien habías tenido conflicto. Y cuando te arrodillas frente a alguien y estás lavando sus pies y tienes una toalla y estás orando por ellos, es difícil no tratar de hacer algo respecto al conflicto.

Ese tipo de orientación y formación me hizo pensar, cuando empecé mi propia incursión teológica, que necesitaba ir y ver quiénes eran ellos; en mi iglesia oía cómo eran y de qué hablaban, qué tipo de personas eran. Lo quise ver por mí mismo. Pensé que tenía que ser honesto con lo que Jesús dijo, trataba de ser muy literal. En mi país, las iglesias afroamericanas por ejemplo, son muy literales cuando se trata del dicho de Jesús sobre ir a servir a los que están en prisión o los que padecen hambre. Mientras que muchos de los europeos o americanos toman esto bajo una luz más espiritual, en un sentido más general, y hablan de ello como si fuera un lugar común, es mucho menos probable que hagan las cosas que mis hermanos afroamericanos hacen. Pero trato de ser literal con algunas cosas que Jesús dijo.

Así, una de las cosas que descubrí cuando empecé a mirar el asunto de cómo los pentecostales se vinculan con la arena social, es que ellos han hecho mucho más en comparación con el crédito que han recibido, y el problema es que no publican lo que hacen. No lo ponen en sus diarios principales. Son tímidos sobre cosas que tengan cualquier tono político. Pero una de las ventajas que he tenido por veinte y algo años siendo director del Centro de Investigación y Archivos de la International Pentecostal Holiness Church (IPHC), es que he podido acceder a fuentes originales, y cada vez que he estado en un diálogo ecuménico y alguien pudiera decir: “los pentecostales nunca han hecho esto ni aquello”, he estado preparado para contestar: “tengo fuentes originales que dicen otra cosa, conozco exactamente a alguien en algún lugar, puedo darte el nombre, una fecha, un lugar, y decirte lo que hizo. Así que no generalices ni subestimes”.

Una de las diferencias entre nuestro enfoque en varias partes del mundo, no en todas, es que tendemos a empezar con el individuo y luego trabajamos en la institución, mientras que otras tradiciones tienden a partir con la institución y, quizá si o quizá no, hacen su camino para tratar de transformar al individuo. Uno podría discutir acerca de cuál modelo es el más efectivo. Pienso que la diferencia está en términos de cultura, historia, contexto y toda esa clase de cosas.

Pero ofrezco estos ejemplos sobre raza y género:

En Sudáfrica, la iglesia tradicional más antigua y grande es la Iglesia Misión Fe Apostólica (Apostolic Faith Mission Church). Empezaron como una iglesia interracial. Fueron influenciados por el avivamiento de Azusa Street. Los fundadores eran dos hombres blancos que seguían el modelo de William J. Seymour, un ministro afroamericano. Así que cuando llegó a Sudáfrica, en un principio el movimiento fue interracial. Pero a través de los años la división aumentó tanto que, antes que el apartheid fuera oficial, blancos y negros, indios y de color [coloured], como los llamaban, no podían ser bautizados  en el agua al mismo tiempo, tenía que ser o uno o el otro. Estoy hablando de iglesias pentecostales, no solo de la gente en general. Y cuando se empezó a implementar oficialmente el apartheid, algunos de los blancos de la Misión Fe Apostólica fueron al parlamento a ayudar con la implementación. Así que toda la noción de que los pentecostales no son políticos carece de sentido. Depende de qué posición tomen y si está o no en contra del status quo.

Algunos años después, junto con lo que el apartheid llamaría pentecostalismo negro, vino Frank Chikane, quien es un héroe en Sudáfrica, de la Misión Fe Apostólica. Todo lo que él trataba de hacer era pastorear, encontrar trabajo para su gente, casa, salud decente, eso es todo lo que le preocupaba, ser un buen y sólido pastor. Fue ridiculizado y condenado, fue llamado comunista, cayó en prisión. Cuando estaba preso, el hombre que supervisaba su tortura era un diácono blanco  de su misma iglesia, quien le dijo a Frank: “no te lo tomes personal”. ¿Cómo puedes no tomarte personal una tortura? Frank eventualmente superó eso y siguió a Desmond Tutu como presidente del Concilio de Iglesias sudafricano. Hoy, él es presidente de la Comisión para el Concilio Mundial de Iglesias, y presidente de la Misión Fe Apostólica. Pero ha sido un camino doloroso. Trataron de quitarle la vida cuando estaba en Estados Unidos, trataron de envenenarlo, pusieron ácido en su ropa que casi lo mató. Así que su vida ha estado literalmente en riesgo. Pero Frank optó por una posición y pagó el precio. Él no es el único ejemplo, sino uno más en que un pentecostal partió por lo individual, trabajó hacia la institución, pagó el precio y luego obtuvo un reconocimiento de su iglesia.

En cuanto a temas de género apuntaría que, si bien no ocurre en todas las iglesias pentecostales, en muchas de ellas en el mundo como la Iglesia en que sirvo, siempre se ha ordenado a mujeres. Las mujeres son lo mismo que los hombres en cuanto a voz y voto y hay mujeres obispas. Ahora, mientras que es cierto que no todas las iglesias pentecostales lo hacen, quisiera destacar que los pentecostales estaban haciendo esto antes de que la sociedad lo hiciera y antes de que otras iglesias lo hicieran. Cuando visitaba otras iglesias, no veía a una mujer predicadora, ni nunca oiría de una mujer obispo, ni nunca oiría de una mujer en el poder y todo aquello. Quizá estarían en las juntas (de diáconos), quizá serían prominentes como autoridad local, pero era solo un problema reverso para los pentecostales, porque ellos eran libres para nombrar a las mujeres como misioneras, pastoras, evangelistas, profetas y cosas como esas, pero era una lucha de poder. Aun así, incluso en países que son patriarcales y sexistas, en que se reduce a las mujeres de muchas formas, hay lugares y tiempos en que los pentecostales han estado firmes en sostener la igualdad de hombres y mujeres ante Dios.

L: Desde un punto de vista teológico, ¿cuál crees que es la mayor necesidad para las iglesias pentecostales? ¿Qué doctrinas es necesario enfatizar? ¿Qué teologías podrían, por ejemplo, ser peligrosas?

H: Cuando he estado a la mesa con personas de una variedad de tradiciones -porque he estado en el Vaticano, en el Patriarcado Ecuménico, con Papas, tengo mi foto con el Papa Juan Pablo II, con el patriarca ecuménico Bartolomé, con el arzobispo de Canterbury, y otros líderes de otras tradiciones- una de las cosas que busco saber es: ¿puedes decir, auténticamente, que el movimiento pentecostal fue levantado por el Espíritu Santo? ¿Es, de hecho, un movimiento auténtico del Espíritu Santo? He planteado esta pregunta a mis amigos pentecostales: ¿crees que es un movimiento auténtico del Espíritu Santo? Si lo haces, entonces en mi punto de vista, tienes que mirar algunos de los mensajes que el Espíritu daba a las iglesias cuando se derramaba en varias partes del mundo, especialmente unos cien años atrás, y uno de los rasgos que tenía la iglesia es que era acogedora, inclusiva, una iglesia que decía “acogemos personas sin importar su clase social, su edad, su género, raza o nacionalidad”. Esto tomó tiempo debido a impedimentos, por ejemplo, respecto a cómo ellos pensaban o no pensaban acerca de la doctrina de la sanidad, o controversias para algunas iglesias respecto a qué se piensa de la medicina. Lentamente, empezaron a constatar que también significa incluir a las personas que nuestra sociedad marca como minusválidas o físicamente discapacitadas, y también han aprendido que significa que tienen que servir de forma efectiva a los indígenas. No pueden simplemente servir a los grupos con los que empezaron. Tienen que ser inclusivos. Así que, en mi perspectiva, si van a responder al llamado que el Espíritu hizo a las iglesias cien años atrás, tienen que ser acogedores, inclusivos. También diría que tienen que ser reconciliadores, tienen que tener la voluntad de sentarse a la mesa con aquellos con quienes no están de acuerdo.

Cuando me reuní con el Dr. David Yonggi Cho, el fundador de la Iglesia Yoido del Evangelio Completo en Corea del Sur, en ese entonces la Iglesia Metodista Pentecostal Jotabeche era la más grande, aunque eventualmente la Iglesia Yoido del Evangelio Completo pasó a ocupar ese lugar. El Dr. Young Hoon Lee es actualmente el pastor principal de la Iglesia Yoido, un buen amigo mío. Me encontré con él recién unos meses atrás -lo veo alrededor de una vez al año más menos- y hablamos sobre cosas como estas. Ellos estaban en el dilema de hacerse o no miembros del Consejo de Iglesias en Corea del Sur, y les dije: ¿a qué le temen? Voy a sus iglesias y hablan lenguas, hablan de lo poderoso que es el Espíritu Santo, predican con gran fervor, tienen hermosas orquestas y coros; si ustedes creen que el Espíritu Santo tiene poder para evangelizar el mundo, ¿por qué le temen tanto a sentarse en la mesa con otras personas? “Oh, pero ellos son presbiterianos, critican al pastor Cho”. Ellos lo criticarán estén o no estén ustedes en la mesa. Si no van y se sientan con ellos, será una discusión unilateral. Ellos van a tener la plataforma, van a publicar su punto de vista, su punto de vista va a estar en los diarios y no el de ustedes. Las cosas han cambiado tanto que ahora ellos [de la iglesia Yoido] lideran el Concilio de Iglesias surcoreano. Cuando el Concilio Mundial de Iglesias tuvo su Asamblea General en Corea del Sur, Yonggi Cho fue uno de los que invitó al Concilio Mundial de Iglesias a ir ahí. Cuando tuvieron su asamblea, y estuve ahí, Young Hoon Lee vino, trajo gente joven de su iglesia y adoró en la Asamblea General del Concilio, hablaron en lenguas. Es la primera vez en la historia del Concilio Mundial que escuché que se hablara en lenguas. Así que, desde mi punto de vista, estaban en lo cierto al creer que de hecho el Espíritu Santo es dynamis, poder, y que no se limita únicamente a hablar en lenguas, a la profecía y las sanidades. Hay otros tipos diferentes de manifestación, si tú realmente crees en esto, ¿entonces por qué renunciar a ello?

Por el lado problemático, una de las cosas que me golpea donde sea que voy es esta: fui criado en una iglesia pentecostal pequeña en un tiempo en que el número de pentecostales era muy reducido. En esos días de juventud solía escuchar: “Dios está de nuestro lado porque somos muy pequeños. Tenemos una membresía pura, no somos como otras iglesias”. Ahora voy a muchas partes del mundo y escucho justo lo opuesto: “Dios está de nuestro lado porque somos muy grandes. Somos el grupo más grande de la familia fuera de la comunidad Católica Romana. Somos los de más rápido crecimiento en muchos lugares y tenemos las iglesias más grandes del mundo”. Yo escucho ese tipo de cosas. Yo llamaría a nuestra comunidad a reflexionar seriamente acerca de lo que están diciendo. A no confundir números con teología. Pienso que es más importante madurar teológicamente como comunidades sensibles que respetan, de modo que interactúen fielmente con las comunidades por las que son responsables, y no simplemente reducirnos a ser personas que se jactan por cosas externas que no tienen nada que ver con lo que concierne al cielo.

L: Como conversábamos antes, muchos pentecostales en nuestro país se asumen como tales, pero no distinguen sus raíces en los movimientos de santidad. Quizá podrías contarnos un poco sobre tu iglesia y cómo se refleja en ella la transición desde los movimientos de santidad hacia el pentecostalismo.

H: La iglesia a la que sirvo, IPHC, es un buen ejemplo de una de las ramas del pentecostalismo global, no la principal, sino una en particular. La Iglesia Santidad Pentecostal (Pentecostal Holiness Church) se organizó formalmente cerca del año 1896 en el Estado de Iowa. Había dos brazos. Uno estaba en Iowa y el otro aparecería dos años después en Carolina del Norte. Cuando se organizaron, fueron estrictamente Iglesia Santidad (Holiness Church). Dentro había grupos metodistas que influyeron en términos de constitución y doctrina, eso explica parte de su afiliación con la Iglesia Metodista Pentecostal en terrenos comunes como el bautismo de infantes y en diferentes modos de bautismo como la aspersión, debido a su influencia metodista.

Pero su brazo de la Santidad era distinto del metodismo en general, y cuando la iglesia usaba el nombre “Santidad Pentecostal”, no era pentecostal en el sentido de Azusa Street. Era simplemente Santidad. En efecto, en los Estados Unidos una de las iglesias de Santidad que aún es de las más grandes, es la Iglesia Nazareno. El nombre original de esta iglesia era Iglesia Pentecostal Nazareno (Pentecostal Nazarene Church), porque en los círculos de santidad al final del siglo XIX, muchos usaban el lenguaje pentecostal pero connotaban algo muy diferente cuando leían Hechos 2 y otros pasajes, a diferencia de como los leían en el siglo XX las personas influidas por Azusa Street, Pandita Ramabai y otros. Así, la iglesia tenía este nombre de Santidad Pentecostal e, irónicamente, antes de que Azusa Street llegara, cambiaron el nombre “pentecostal” porque querían enfatizar que pertenecían estrictamente a la Santidad. Pasaron de llamarse Santidad Pentecostal a ser Iglesia Santidad y luego, después de Azusa, volvieron atrás y agregaron el “Pentecostal” nuevamente, pero ahora con un significado enteramente diferente.

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Encuentro con Harold D. Hunter, 20 de Abril, 2017. Renaissance Hotel Santiago. En la foto de izquierda a derecha, Harold, Luis y Matías Aránguiz Kahn

El impacto del Movimiento de Santidad en la IPHC es evidente aún hoy. Han cambiado un poco en algunos de sus distintivos teológicos: mientras que cien años atrás habrían estado en un gran debate respecto al ordo salutis, la salvación, santificación, el Espíritu, el bautismo, ese tipo de cosas, cómo están separados o cómo convergen, cuán distintos eran y cómo impactaban a la gente en el tiempo, teológicamente, etc.; esa conversación ha cambiado con los años y la IPHC en particular ha buscado encontrar formas de alzar los estandartes de la Santidad en una sociedad, particularmente en el norte global, que está cada vez más en desacuerdo con los estándares de la Santidad, una sociedad que intenta decir que la norma [social] está en completa contradicción con las normas de la Escritura y cualquier sentido común que se encuentre al leerla.  Así que, cuán bien lo han hecho es algo que debe ser juzgado por aquellos que analizan ese tipo de cosas. Pero esta es una iglesia que ha buscado ser veraz a ello, y que en ningún caso se aparta de otras iglesias que tienen raíces en Keswick o raíces unicitarias [“solo Jesús”] o que son influidas por otras tendencias diferentes alrededor del mundo. Buscamos vivir en armonía con ello, trabajar en terreno común y encontrar modos de crecer juntos y dar gloria a nuestro Dios Trino.

L: Para terminar, ¿qué le dirías, que consejo darías a los pentecostales jóvenes de hoy?

H: Bueno, tengo que confesar, ya que esto no es un video, que no estoy en los años dorados de mi vida. Pero cuando era joven, éramos una comunidad que estaba en desacuerdo no solo con la iglesia en el mundo, sino con el mundo en general. Éramos personas encerradas en nosotros mismos y cuando empecé a pensar en esto, a los 13 o 14 años, quise entender: ¿por qué somos como somos? ¿Por qué esto tiene sentido? Tenía amigos indígenas, de otras razas y tradiciones, y quería saber: ¿por qué tiene sentido para mí el ostracismo frente a ellos? Cuando finalmente sentí que era mi llamado particular el hacer un Doctorado y todos esos años de investigación, lo hice a pesar de toda la crítica de mi iglesia, a pesar de ser excluido de mi iglesia, a pesar de no recibir dinero de mi iglesia. Para poder obtener mi doctorado tuve que tener dos trabajos. Uno de ellos era ser pastor asistente y al otro tenía que llegar en moto. Vivía en Los Ángeles y viajaba a media noche por la ciudad en mi moto para ir a limpiar el piso de lotes de estacionamientos, con aceite y todas las cosas que había en el área porque hacía más dinero así, porque al ser de noche no interfería con mis estudios y podía levantarme al día siguiente e ir a clases y hacer mi investigación.

He visto, en los casi 80 países a los que he ido, que algunos de ellos han avanzado bien más allá de lo que he hecho yo y de lo que sería capaz de hacer. Otros países en el sur global están en una fase más temprana en la que aún luchan por alcanzar su fundamento y aún es difícil para ellos llegar donde quieren. Pero ofrezco esta palabra de aliento: si tienes una visión, si tienes un llamado, si tienes una pasión, Dios te llevará donde tienes que ir. Por favor, no tomes un “no” por respuesta. Por favor, no tomes las críticas como un “no” por respuesta. Por favor, no tomes la resistencia como una palabra final contra lo que Dios te está llamando a hacer. Se fiel al llamado y Dios será fiel a ti.

L: Muchas gracias, Harold, por esta entrevista.

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